Más de 26.180 adultos mayores en Atacama aún no se vacunan contra la Influenza

Adultos mayores de 60 años enfrentan mayor riesgo de desarrollar cuadros graves de influenza, requerir hospitalización o fallecer sin protección vacunal durante la temporada invernal.
La vacunación a tiempo es una forma concreta de proteger la propia salud
Las autoridades sanitarias enfatizan que la vacuna anual contra la influenza reduce significativamente los riesgos de enfermedad grave en adultos mayores.

En la región de Atacama, más de 26.180 adultos mayores de 60 años atraviesan el invierno sin protección contra la influenza, mientras la cobertura vacunal apenas alcanza el 56,90% en este grupo. La distancia entre la vacuna disponible y el brazo que la recibe no es solo logística: refleja el peso acumulado de la desconfianza, la desinformación y las pequeñas pero decisivas dificultades de la vida cotidiana. En cada invierno sin vacunar late una historia más amplia sobre cómo las sociedades cuidan —o descuidan— a sus mayores en los momentos de mayor vulnerabilidad.

  • Más de 26.180 adultos mayores en Atacama permanecen sin vacunar contra la influenza en plena temporada invernal, con casos respiratorios en aumento y servicios de urgencia bajo presión.
  • La cobertura del 56,90% es la más baja entre todos los grupos etarios de la región, una señal de alarma que las autoridades sanitarias no pueden ignorar.
  • Detrás de cada persona no vacunada hay una razón distinta: miedo a efectos secundarios, mitos amplificados por redes sociales, cansancio pandémico, desconfianza institucional o simplemente no tener quién acompañe al centro de salud.
  • El Servicio de Salud Atacama ha desplegado operativos móviles y puntos de vacunación gratuitos, pero la respuesta de la comunidad sigue siendo insuficiente frente a la urgencia del momento.
  • Con el invierno ya instalado, el margen para cerrar esta brecha se estrecha: cada semana sin vacunar es una semana de riesgo real de hospitalización o muerte para los adultos mayores de la región.

En Atacama, el invierno avanza y más de 26.180 personas mayores de 60 años aún no tienen protección contra la influenza. El Servicio de Salud regional ha lanzado un llamado urgente, habilitado operativos móviles y puntos de vacunación gratuitos, pero la respuesta ha sido lenta: solo el 56,90% de los adultos mayores se ha vacunado, la cobertura más baja entre todos los grupos etarios de la región.

Sergio Ripoll Sandoval, director subrogante del Servicio de Salud, advirtió que este grupo enfrenta un riesgo biológico y social significativamente mayor de desarrollar cuadros graves, requerir hospitalización o incluso morir por enfermedades respiratorias. La paradoja es evidente: 34.702 adultos mayores ya se vacunaron, lo que demuestra que el acceso existe. El problema es que no se está aprovechando de manera suficiente.

Marjorie Fuentes, encargada del Programa Nacional de Inmunizaciones, explicó que las causas son múltiples. Circulan creencias erróneas —que la vacuna provoca influenza, que uno nunca enfermará— amplificadas por las redes sociales. A eso se suma el cansancio acumulado tras la pandemia y una desconfianza generalizada hacia las instituciones de salud. Pero las barreras no son solo psicológicas: la falta de tiempo, el desconocimiento de los horarios de atención y la ausencia de alguien que acompañe a la persona mayor son obstáculos concretos que, en muchos casos, resultan determinantes.

Las autoridades insisten en que la vacuna se actualiza cada año porque el virus muta constantemente, y que aplicársela reduce significativamente el riesgo de enfermar gravemente o morir. El llamado no surge del pánico, sino de la certeza de que vacunarse a tiempo es una forma concreta de proteger la propia salud y la de quienes rodean a cada adulto mayor. Con los casos de influenza en aumento y el frío ya instalado, el tiempo para cerrar esta brecha se agota.

En la región de Atacama, más de 26.180 personas mayores de 60 años permanecen sin protección contra la influenza mientras el invierno avanza y los casos de enfermedad respiratoria aumentan. El Servicio de Salud regional ha lanzado un llamado urgente a este grupo vulnerable para que acudan a los puntos de vacunación y operativos móviles disponibles, pero la respuesta ha sido lenta: apenas el 56,90% de los adultos mayores se ha vacunado, la cobertura más baja entre todos los grupos etarios en Atacama.

La cifra es preocupante porque estos números reflejan una realidad que se repite cada invierno en los servicios de urgencia: saturación, familias angustiadas, personas mayores lidiando con dificultades respiratorias graves. Sergio Ripoll Sandoval, director subrogante del Servicio de Salud, señaló que los adultos mayores enfrentan un riesgo biológico y social significativamente mayor de desarrollar cuadros severos de influenza, de requerir hospitalización o incluso de morir por enfermedades respiratorias. Sin embargo, a pesar de estos riesgos conocidos, más de 26.180 personas en este grupo etario aún no han recibido la vacuna. En contraste, ya hay 34.702 adultos mayores vacunados en la región, lo que muestra que el acceso existe pero no se está aprovechando de manera suficiente.

La brecha entre quiénes se vacunan y quiénes no responde a múltiples causas que van más allá de la simple negligencia. Marjorie Fuentes, encargada del Programa Nacional de Inmunizaciones del Servicio de Salud, explicó que circulan creencias erróneas: algunas personas creen que nunca enfermarán, otras temen que la vacuna misma cause influenza. Hay quienes experimentaron molestias leves en años anteriores y decidieron no repetir la inoculación. La desinformación en redes sociales juega un papel importante, así como el cansancio acumulado tras la pandemia y una desconfianza generalizada hacia las instituciones de salud.

Pero las barreras no son solo psicológicas. Fuentes también identificó obstáculos prácticos concretos: dificultades para acceder a un centro de salud, falta de tiempo, desconocimiento de los horarios de atención, ausencia de alguien que pueda acompañar a la persona mayor. Estos son los factores que, en muchos casos, resultan determinantes. No se trata de que la vacuna no esté disponible o sea costosa—es gratuita y accesible—sino de que las circunstancias de la vida cotidiana de muchas personas mayores hacen que el acto de vacunarse sea complicado.

Desde el Servicio de Salud insisten en que la vacuna contra la influenza se actualiza cada año porque el virus muta constantemente. Aplicársela reduce de manera significativa el riesgo de enfermar gravemente, de necesitar hospitalización o de fallecer. El llamado que hacen las autoridades no surge del pánico, sino de la conciencia de que vacunarse a tiempo es una forma concreta de proteger la propia salud, de cuidar a quienes rodean a la persona mayor, y de enfrentar mejor el invierno que ya está en curso. Con la temporada de frío establecida y los casos de influenza en aumento, el tiempo para cerrar esta brecha de cobertura se agota.

El invierno ya está aquí y las enfermedades provocadas por los virus respiratorios están al alza. Resulta preocupante la baja cobertura de vacunación en personas mayores, especialmente considerando que los casos de Influenza van en aumento.
— Sergio Ripoll Sandoval, director subrogante del Servicio de Salud Atacama
Algunas personas creen que nunca se enferman o que la vacuna puede provocar Influenza. Otras han experimentado molestias leves en años anteriores y optan por no repetir la inoculación. También influye la desinformación que circula en redes sociales, el cansancio acumulado tras la pandemia y factores más simples, como las dificultades para acceder a un centro de salud.
— Marjorie Fuentes, encargada del Programa Nacional de Inmunizaciones
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué crees que una persona mayor decide no vacunarse si sabe que corre riesgo?

Model

Porque la decisión no vive en el conocimiento solamente. Alguien puede saber perfectamente que la influenza es peligrosa y aun así no llegar a un centro de salud si no tiene transporte, o si está cuidando a un nieto, o si los horarios no coinciden con su vida.

Inventor

Pero dijiste que es gratuita y está disponible.

Model

Lo está. Pero disponible no es lo mismo que accesible. Hay una diferencia entre que algo exista y que una persona pueda realmente usarlo sin sacrificar algo más.

Inventor

¿Qué papel juega la desinformación?

Model

Es real, pero creo que es fácil culparla de todo. La desinformación importa, sí, pero también importan las molestias que alguien sintió hace dos años, o la sensación de que las instituciones no han sido honestas contigo antes.

Inventor

¿Entonces qué haría la diferencia?

Model

Probablemente hacer que la vacunación fuera tan simple que no requiriera decisión. Ir a donde está la gente, no esperar a que la gente venga. Y escuchar por qué alguien dice que no, en lugar de asumir que es ignorancia.

Inventor

¿Crees que lo harán?

Model

No lo sé. Pero el invierno ya está aquí, y el tiempo para cambiar de opinión se acaba.

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