Desde la península arábiga, donde más de un millón de cristianos viven bajo leyes que restringen la proclamación pública de su fe, el obispo capuchino Paolo Martinelli ofrece un testimonio que trasciende la coyuntura: las armas no resuelven lo que es, en su raíz, un problema de relación humana. En tiempos de tensión regional, su comunidad respondió no con miedo sino con solidaridad, recordándonos que la presencia auténtica y el diálogo paciente son formas de construcción de paz que ninguna ley puede prohibir.
Martinelli: la guerra nunca traerá soluciones, se necesita paciencia del diálogo
Cristianos en Arabia del Sur enfrentaron dificultades económicas y laborales tras el inicio de conflictividad regional, requiriendo apoyo comunitario.