En el País Vasco, donde la arquitectura institucional de la seguridad lleva décadas siendo un campo de disputa entre identidades políticas y marcos legales, el consejero de Seguridad sale al paso de una doble controversia: la gestión policial durante la final del Mundial y lo que describe como un intento recurrente de mandos estatales por recuperar competencias que el Estatuto de Gernika no les reconoce. Más allá del debate operativo, lo que se ventila es una pregunta antigua sobre quién tiene autoridad legítima para mantener el orden en Euskadi, y quién decide los límites de esa autoridad.