En Acarigua, Venezuela, una niña de nueve años llamada Romina Rivera —violinista prodigio que tocó ante el Papa en el Vaticano— murió tras diez días de hospitalización. Su madre, Clarivet Cruz, sostiene que no fue la enfermedad lo que se la llevó, sino la ignorancia y la impericia de un sistema médico que no supo, ni quiso, escuchar a quienes ya la conocían. La historia de Romina es, al mismo tiempo, un duelo personal y un espejo de las fracturas que el olvido institucional deja en los más vulnerables.
Madre de violinista fallecida denuncia negligencias médicas en muerte de su hija de 9 años
Romina Rivera Cruz, niña de 9 años con fibrosis quística, falleció tras 10 días de hospitalización por negligencias médicas y falta de coordinación con su especialista tratante.