En la madrugada del 28 de agosto, la geometría del cosmos ofrecerá a millones de personas en Argentina y América del Norte un espectáculo que no exige más que alzar la vista: la Luna cubierta casi en su totalidad por la sombra de la Tierra, teñida de rojo por la luz solar filtrada a través de nuestra propia atmósfera. Este eclipse parcial profundo, con una magnitud de 0.96, roza los límites de lo total y convoca, junto a su belleza científica, siglos de memoria indígena que supieron leer en esa misma luna el ritmo de la vida y la pesca.
Luna de sangre: eclipse lunar parcial visible desde Argentina el 27 de agosto
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