En el umbral de unas elecciones que definirán el rumbo de la mayor democracia latinoamericana, los dos candidatos con más posibilidades de ganar la presidencia de Brasil eligieron el silencio sobre el estrado. Lula y Flávio Bolsonaro dejaron vacíos sus atriles en el primer debate de la campaña del 4 de octubre, una ausencia que el propio Lula convirtió en tribuna para lamentar el deterioro de la política brasileña: un tiempo en que la viralidad en internet parece pesar más que la capacidad de gobernar. Lo que queda en el aire no es solo quién ganará, sino qué tipo de conversación pública está