Lula mantiene ventaja de 5-6 puntos sobre Flávio Bolsonaro, pero enfrenta apoyo hemisférico coordinado de gobiernos derechistas latinoamericanos liderados desde Washington. El gobierno brasileño teme sanciones del secretario de Estado Marco Rubio contra funcionarios y jueces, así como campañas masivas de desinformación impulsadas por inteligencia artificial desde Miami.