En el umbral de una disputa que trasciende lo comercial, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva rechazó esta semana los aranceles del 25% impuestos por Washington sobre importaciones brasileñas, medida que apunta directamente al sistema de pagos instantáneos Pix. Lo que se debate no es solo el precio de las mercancías, sino el derecho de una nación a construir su propia arquitectura financiera sin que potencias externas la desmonten con represalias económicas. En la vieja tensión entre soberanía y hegemonía, Brasil eligió trazar una línea.