Cada sábado a las 10:30 de la noche, Colombia suspende el aliento colectivamente mientras miles de ciudadanos aguardan cuatro cifras que podrían reescribir su destino. Esta semana, la Lotería de Boyacá coronó los números 9244 con serie 386 como ganadores del premio mayor, recordándonos que la esperanza tiene un precio de entrada, pero también un laberinto de obligaciones tributarias y trámites que el azar no exime. En un país donde la confianza en los juegos de suerte es frágil, la transparencia institucional y la legalidad del boleto no son formalidades: son la frontera entre la fortuna y el