Enfrentamientos entre Gendarmería y ATE en la CNEA por despidos

Manifestantes y efectivos de seguridad sufrieron empujones y golpes durante los enfrentamientos en las instalaciones de la CNEA.
Están escondidos y evitan dar la cara ante los trabajadores
El secretario general de ATE denunció que las autoridades de la CNEA se atrincheraron en el edificio durante la ocupación.

En las instalaciones de la Comisión Nacional de Energía Atómica, en Buenos Aires, el conflicto entre el Estado y sus propios trabajadores alcanzó un punto de quiebre cuando la ocupación sindical convocada por ATE para resistir casi cien despidos derivó en el ingreso de efectivos de Gendarmería con escudos y garrotes. Detrás de los empujones y los gritos late una pregunta más profunda: qué significa desmantelar una institución que encarna la soberanía tecnológica de un país. Lo que ocurrió en los pasillos de la CNEA no es solo un conflicto laboral, sino un espejo de las tensiones que atraviesan a las sociedades cuando el ajuste choca con la memoria colectiva de lo que costó construir.

  • Casi cien trabajadores especializados —investigadores, técnicos y profesionales con más de una década de antigüedad— recibieron despidos que el sindicato ATE calificó como un ataque deliberado al desarrollo nuclear soberano de Argentina.
  • Los militantes ocuparon el edificio de la CNEA con bombos y platillos mientras el presidente del organismo permanecía en el segundo piso, generando una situación de tensión que el Gobierno interpretó como hostil.
  • Unos noventa efectivos de Gendarmería ingresaron en formación con escudos y garrotes para desalojar a los manifestantes, desatando empujones y enfrentamientos físicos que quedaron registrados en videos difundidos por la diputada Myriam Bregman.
  • El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, denunció represión sistemática y advirtió que la protesta no solo continuará sino que se intensificará, con movilizaciones reportadas también en otras sedes del organismo en todo el país.

La tarde del martes, militantes de la Asociación Trabajadores del Estado ocuparon las oficinas de la Comisión Nacional de Energía Atómica en Buenos Aires para protestar contra el despido de casi cien trabajadores. Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, había anunciado la medida horas antes, describiendo a los afectados como profesionales e investigadores con más de diez años de antigüedad cuyo trabajo sostenía áreas críticas del desarrollo nuclear argentino. Para el sindicato, no se trataba de un ajuste presupuestario sino de un intento deliberado de desmantelar un organismo que posiciona a Argentina entre los tres países del hemisferio sur con capacidad nuclear.

Mientras los manifestantes ocupaban los pasillos con bombos y platillos, Martín Porro, presidente de la CNEA, permaneció en el segundo piso del edificio. El sindicato denunció que estaba atrincherado, aunque rechazó hablar de secuestro. Fue entonces cuando ingresaron aproximadamente noventa efectivos de Gendarmería con escudos y garrotes, con la misión declarada de garantizar el retiro seguro de las autoridades. Lo que siguió quedó registrado en videos: empujones, gritos y enfrentamientos físicos entre agentes y manifestantes. La diputada del FIT-Unidad Myriam Bregman documentó y difundió las imágenes públicamente.

Aguiar respondió denunciando represión brutal y calificando los hechos como la respuesta sistemática del Gobierno a los reclamos laborales. Advirtió que la protesta se incrementaría con el paso de las horas y exigió la reincorporación inmediata de todos los cesanteados. Las movilizaciones, según el sindicato, se extendían también a otras sedes del organismo en el país. La CNEA, símbolo histórico de soberanía tecnológica, se había convertido en el escenario de una disputa sobre qué tipo de Estado —y qué tipo de país— se está construyendo.

La tarde del martes en el barrio porteño de Núcleos se tiñó de tensión cuando militantes de la Asociación Trabajadores del Estado irrumpieron en las oficinas de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Su reclamo era claro: casi cien trabajadores enfrentaban el despido, y el sindicato decidió que la ocupación del edificio era la única respuesta posible. Lo que comenzó como una protesta organizada terminó en empujones, gritos y la presencia de efectivos de seguridad con escudos y garrotes recorriendo los pasillos.

Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, había anunciado la medida horas antes a través de redes sociales. Describió a los trabajadores en riesgo como profesionales, investigadores y técnicos con más de diez años de antigüedad, personas cuyo trabajo sostenía áreas críticas del desarrollo nuclear argentino. Para Aguiar, lo que estaba ocurriendo no era un simple ajuste presupuestario sino un intento deliberado de desmantelar un organismo soberano que posicionaba a Argentina entre los tres países del hemisferio sur con capacidad de generar energía nuclear. La ocupación, según el sindicato, sería pacífica y se mantendría hasta que las autoridades salieran a dar explicaciones.

Pero las autoridades no salieron. Martín Porro, presidente de la CNEA, permaneció en el segundo piso del edificio mientras los manifestantes ocupaban los pasillos con bombos y platillos. El sindicato denunció que estaba atrincherado, aunque rechazó las versiones que hablaban de un secuestro. Fue entonces cuando ingresaron aproximadamente noventa efectivos de Gendarmería. Según fuentes de la fuerza de seguridad, su misión era garantizar el retiro seguro de las autoridades en medio de lo que describieron como una acción hostil de los manifestantes.

Lo que sucedió después quedó registrado en videos que circularon por redes sociales. Los gendarmes subían las escaleras en formación, con sus escudos y garrotes visibles. Los manifestantes, que momentos antes ocupaban pacíficamente el edificio, se encontraron de repente frente a una operación de desalojo. Los empujones comenzaron. Los gritos se multiplicaron. La tensión que había caracterizado la mañana se transformó en enfrentamientos físicos entre los agentes y los miembros del sindicato. La diputada del FIT-Unidad Myriam Bregman documentó el ingreso de la Gendarmería y compartió las imágenes públicamente.

Aguiar respondió con dureza. Denunció una represión brutal y calificó lo ocurrido como la respuesta sistemática del Gobierno a los reclamos de los trabajadores. Advirtió que quienes actuaban al margen de la ley terminarían presos. Pero también fue claro sobre lo que vendría: la protesta no terminaría con los incidentes de la tarde. Se incrementaría con el paso de las horas. El sindicato exigía la reincorporación inmediata de todos los trabajadores cesanteados ilegítimamente, y estaba dispuesto a mantener la presión.

Lo que comenzó como una ocupación laboral se había convertido en un enfrentamiento entre el Estado y sus propios trabajadores, con la energía nuclear argentina como telón de fondo. Las protestas, según denuncias del sindicato, se multiplicaban también en otras sedes del organismo en todo el país. La CNEA, que debería ser símbolo de soberanía tecnológica, se había convertido en el escenario de una batalla sobre qué tipo de país se estaba construyendo.

Este Gobierno comete una nueva canallada al pretender despedir a casi 100 trabajadores. Las desvinculaciones afectan a profesionales, investigadores, técnicos y personal especializado que sostienen áreas críticas del desarrollo nuclear argentino
— Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE
Se trata de un claro intento de desmantelamiento que permita la privatización del organismo
— Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué el sindicato decidió ocupar el edificio en lugar de recurrir a otras formas de protesta?

Model

Porque los despidos ya estaban en marcha. No era una amenaza futura sino algo que ya estaba sucediendo. La ocupación era la única forma de detener el proceso y forzar una negociación.

Inventor

¿Qué significa que esto sea un intento de desmantelamiento?

Model

Significa que no se trata solo de reducir personal. El sindicato sostiene que están eliminando deliberadamente la capacidad técnica y científica de la CNEA para que después sea más fácil privatizarla o entregarla a intereses privados.

Inventor

¿Por qué la Gendarmería entró con tanta fuerza?

Model

Las autoridades estaban atrapadas en el segundo piso. La Gendarmería argumentó que necesitaba garantizar su seguridad, pero para los trabajadores fue una operación de represión contra una protesta pacífica.

Inventor

¿Cuál es el siguiente paso?

Model

Aguiar fue muy claro: la protesta va a continuar e intensificarse. No es un conflicto que termine hoy. Es una batalla sobre el futuro de la energía nuclear en Argentina.

Inventor

¿Hay algo que une a todos estos trabajadores despedidos?

Model

Sí. Todos tienen más de diez años de antigüedad y todos son especialistas. No son empleados administrativos. Son las personas que realmente hacen funcionar el organismo.

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