En los laboratorios de Chicago, científicos han descubierto que las personas que conservan una memoria extraordinaria a los 80 y 90 años no deben ese privilegio a sus genes. El estudio, que comparó a 142 SuperAgers con 89 adultos mayores promedio, revela que ni el gen APOE ni las puntuaciones de riesgo poligénico distinguen a unos de otros, sugiriendo que el envejecimiento cognitivo excepcional es fruto de una confluencia más rica y aún misteriosa de factores biológicos, conductuales y sociales. Este hallazgo no cierra una puerta, sino que abre un horizonte más amplio y, sobre todo, más espera