En la era digital, perder el teléfono móvil en el extranjero no es solo perder un aparato: es quedar expuesto en el umbral de la propia vida íntima y financiera. Expertos del Instituto Nacional de Ciberseguridad advierten que los primeros sesenta minutos tras el extravío son la frontera entre el inconveniente y el daño real, y que la verdadera protección no comienza en ese momento de pánico, sino mucho antes, en la quietud previsora del viajero que se prepara. La tecnología ofrece herramientas poderosas, pero solo a quienes tuvieron la sabiduría de activarlas a tiempo.