Cada vez más personas se convierten en clientes de los bancos y esa tendencia es irreversible
El uso de pagos digitales se ha duplicado en Uzbekistán en cuatro años, incorporando millones de nuevos clientes al sistema financiero formal. Los sistemas de identificación digital y políticas regulatorias han reducido tiempos de apertura de cuentas de días a segundos, facilitando el acceso remoto.
- El uso de pagos digitales en Uzbekistán creció del 39% en 2021 al 71,17% en 2025
- Los sistemas de identificación digital redujeron los tiempos de apertura de cuentas de días a segundos
- Bancos como TBC Uzbekistan y Ipoteka Bank están expandiendo servicios más allá de transacciones básicas hacia créditos, seguros e inversiones
Los pagos digitales en Uzbekistán crecen de 39% a 71% entre 2021 y 2025, impulsando la expansión de servicios bancarios más allá de transacciones básicas hacia créditos, seguros e inversiones.
En Uzbekistán, algo fundamental está cambiando en la forma en que millones de personas interactúan con el dinero. Los pagos digitales, que hace apenas cuatro años eran una excepción, se han convertido en la norma. En 2021, el 39 por ciento de los uzbekos había realizado o recibido al menos un pago digital. Para 2025, esa cifra había saltado al 71,17 por ciento, según una encuesta del Banco Central de Uzbekistán realizada con apoyo del Banco Asiático de Desarrollo. Ese cambio no es accidental. Ha sido el resultado de años de políticas deliberadas para ampliar la inclusión financiera, fomentar transacciones electrónicas e introducir sistemas de identificación digital que permiten a los ciudadanos acceder a servicios bancarios sin pisar una sucursal.
Esta transformación está teniendo consecuencias que van mucho más allá de las transacciones cotidianas. Los bancos, viendo cómo sus clientes adoptan cada vez más los canales digitales, están expandiendo agresivamente su oferta de productos. Créditos, seguros, inversiones, servicios para pequeñas empresas: todo está siendo reimaginado para funcionar en línea. Nikolay Seleznyov, cofundador de Uzum, una plataforma que opera en comercio electrónico, pagos digitales y servicios financieros, lo expresó de manera directa: cada vez más personas se convierten en clientes de los bancos, y esa tendencia es irreversible. Oliver Hughes, presidente de TBC Uzbekistan, un banco digital que funciona a través de aplicaciones móviles, señaló dos factores clave: la población es joven y el uso de tecnología móvil está generalizado. Eso crea un terreno fértil para que los servicios financieros digitales prosperen.
La infraestructura que ha hecho posible este cambio es tan importante como la demanda que lo impulsa. Los sistemas de identificación digital han sido particularmente transformadores. Lo que antes requería varios días de trámites en una sucursal ahora toma segundos. Un cliente puede verificar su identidad de forma remota y acceder a productos bancarios sin abandonar su casa. Seleznyov describió la identificación digital como uno de los grandes facilitadores para todos los actores del sector. Esa velocidad tiene consecuencias reales: reduce las barreras de entrada, expande el acceso y permite a los bancos crecer sin necesidad de construir nuevas sucursales físicas.
Pero la regulación también ha jugado un papel central. El Banco Central y otras instituciones han introducido medidas específicas para ampliar la inclusión financiera y fomentar los pagos electrónicos. Hughes enfatizó que la regulación seguirá siendo crucial a medida que más actividad financiera se traslade a internet. Se trata del dinero de la gente, de sus datos. Esa responsabilidad no desaparece solo porque las transacciones sean digitales.
Lo que está sucediendo en los bancos tradicionales es igualmente revelador. Dmitry Sapronov, vicepresidente de Ipoteka Bank, que pasó a formar parte del grupo húngaro OTP en 2023, explicó que la demanda de servicios digitales ha aumentado de forma significativa. Los bancos no solo están agregando aplicaciones móviles a sus operaciones existentes; están replanteándose cómo ofrecen productos y cómo se relacionan con sus clientes. Sapronov lo resumió así: esta transformación ha alcanzado todos los aspectos de la actividad bancaria, desde productos y procesos hasta la digitalización de la red de sucursales.
Aun así, el sector enfrenta desafíos reales. Hughes señaló que en áreas como seguros, productos de inversión y servicios para microempresas y pequeñas empresas, la adopción sigue siendo relativamente limitada. El nivel de penetración de los servicios bancarios en general sigue siendo bastante bajo. Los productos de inversión minorista accesibles a través de aplicaciones móviles apenas están emergiendo. Sapronov identificó la tecnología como uno de los principales obstáculos. El país se desarrolla muy rápido, pero en términos tecnológicos, el sector bancario aún está poco desarrollado. La demanda de servicios digitales crece más deprisa que algunas partes de la infraestructura que debe soportarla.
Hay también una realidad más mundana que los ejecutivos no pasan por alto. Aunque los pagos digitales se generalizan, muchos uzbekos siguen alternando entre efectivo y transacciones digitales. Eso significa que los bancos deben mantener tanto infraestructuras digitales como físicas: terminales de pago, puntos de acceso al efectivo, sucursales. No se trata de elegir un futuro digital; se trata de construir un presente que funcione en ambos mundos simultáneamente.
Lo que está ocurriendo en Uzbekistán es un caso de estudio en cómo la tecnología, la regulación inteligente y la demografía pueden converger para transformar un sistema financiero. Pero también es una lección sobre los límites de esa transformación. El crecimiento es real, pero también lo son los desafíos. Los bancos están bajo presión para modernizar sus sistemas más rápido de lo que muchos están preparados. El futuro financiero de Uzbekistán será digital, pero ese futuro aún está siendo construido, pieza por pieza, día a día.
Citações Notáveis
Esta transformación ha alcanzado todos los aspectos de la actividad bancaria, productos, procesos, digitalización, red de sucursales, casi todo— Dmitry Sapronov, vicepresidente de Ipoteka Bank
El producto de identificación digital fue uno de los grandes facilitadores para todos los actores del sector de los servicios financieros— Nikolay Seleznyov, cofundador de Uzum
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué importa que el 71 por ciento de los uzbekos use pagos digitales en lugar del 39 por ciento de hace cuatro años?
Porque significa que millones de personas que antes estaban fuera del sistema financiero formal ahora están dentro. Cuando usas un pago digital, dejas un rastro. Los bancos pueden verte, pueden ofrecerte crédito, pueden venderte seguros. Es la diferencia entre ser invisible y ser cliente.
Pero la gente ha pagado digitalmente en otros países durante décadas. ¿Qué hace que Uzbekistán sea diferente?
La velocidad. Cuatro años es extraordinariamente rápido para un cambio de esa magnitud. Y no sucedió por accidente. Hubo decisiones deliberadas sobre regulación, sobre identificación digital, sobre infraestructura. El gobierno y los bancos trabajaron juntos.
Mencionas la identificación digital. ¿Qué cambió exactamente?
Antes, abrir una cuenta bancaria tomaba días. Tenías que ir en persona, llevar documentos, esperar. Ahora toma segundos. Puedes hacerlo desde tu teléfono. Eso elimina una barrera enorme, especialmente en un país donde muchas personas viven lejos de las ciudades grandes.
Entonces los bancos están ganando clientes fácilmente. ¿Dónde está el problema?
El problema es que la infraestructura no está creciendo tan rápido como la demanda. Los bancos quieren ofrecer seguros, inversiones, créditos sofisticados. Pero sus sistemas tecnológicos aún no están listos. Es como tener una carretera de dos carriles cuando necesitas una de cuatro.
¿Y qué pasa con las personas que aún prefieren el efectivo?
Siguen existiendo. Los bancos no pueden simplemente abandonar las sucursales y los cajeros automáticos. Tienen que mantener ambos mundos funcionando al mismo tiempo. Es más caro, más complicado, pero es la realidad.
¿Esto es sostenible?
Por ahora, sí. Pero solo si los bancos logran modernizar su tecnología lo suficientemente rápido. Si no lo hacen, la frustración crecerá. Los clientes esperarán más de lo que el sistema puede entregar.