Los olores corporales humanos: la clave para entender por qué algunos atraen más mosquitos

La malaria causa más de 600.000 muertes anuales, afectando desproporcionadamente a niños menores de 5 años y mujeres embarazadas en regiones del África subsahariana.
Entender qué utilizan los mosquitos para cazarnos es esencial para dar los siguientes pasos
La neurobióloga Leslie Vosshall subraya la importancia del descubrimiento para desarrollar nuevas defensas contra enfermedades transmitidas por mosquitos.

Desde las orillas del África subsahariana, donde la malaria sigue cobrando más de 600.000 vidas al año, un equipo de científicos ha descifrado el lenguaje químico que guía a los mosquitos hacia sus víctimas humanas. El estudio, liderado desde la Universidad Johns Hopkins, revela que son los ácidos carboxílicos del olor corporal —producidos por bacterias de la piel— los que convierten a ciertas personas en blancos preferidos, mientras que el eucaliptol, presente en algunas plantas, parece obrar el efecto contrario. Este hallazgo no es solo una curiosidad biológica: es un mapa que podría orientar el desarrollo de repelentes y señuelos capaces de interrumpir una cadena de muerte que afecta, sobre todo, a los más vulnerables.

  • La malaria mata a más de 600.000 personas cada año, la mayoría niños menores de cinco años, y los mosquitos que la transmiten llevan siglos encontrando a sus víctimas con una precisión química que la ciencia apenas comenzaba a comprender.
  • Un experimento sin precedentes —montado en Zambia con el tamaño de una pista de patinaje, seis tiendas con voluntarios dormidos y cámaras de infrarrojo— permitió observar en tiempo real cómo los mosquitos eligen a quién picar.
  • Los análisis revelaron que los ácidos carboxílicos, compuestos producidos por bacterias de la piel humana, son la señal irresistible que los mosquitos siguen, mientras que el eucaliptol actúa como un disuasivo natural aún poco entendido.
  • Ni el jabón sin perfume borra del todo esos olores, lo que subraya cuán profundamente arraigada está esta vulnerabilidad en nuestra biología cotidiana.
  • Investigadores de múltiples instituciones apuntan ahora a traducir este mapa químico en repelentes y trampas que podrían funcionar no solo contra la malaria, sino contra el dengue, el zika y la chikungunya.

Hay personas que parecen atraer mosquitos con una intensidad que desafía la lógica, y durante mucho tiempo esa diferencia fue tratada como anécdota. Un estudio publicado en 2023, liderado por el Dr. Conor McMeniman de la Universidad Johns Hopkins, convirtió esa anécdota en ciencia rigurosa.

El equipo construyó en Zambia una instalación experimental del tamaño de una pista de patinaje. Seis voluntarios dormían en tiendas de campaña dispuestas en el perímetro; el aire cargado con su aliento y olor corporal era bombeado hacia el interior, donde cientos de mosquitos Anopheles gambiae —el principal vector de la malaria en el África subsahariana— podían elegir libremente entre las distintas muestras. Cámaras de infrarrojo registraban cada decisión. Fue el primer experimento de esta escala realizado fuera de un laboratorio convencional.

El resultado fue claro: algunos participantes atraían a los mosquitos de forma significativamente mayor que otros. La razón estaba en los ácidos carboxílicos, compuestos generados por bacterias que habitan naturalmente en la piel. Uno de ellos, el ácido butírico, es el mismo que da su olor característico al queso Limburger. Imperceptibles para el olfato humano, estos compuestos funcionan para los mosquitos como una señal de bienvenida.

El estudio también identificó al eucaliptol —presente en ciertas plantas y posiblemente relacionado con la dieta de alguno de los participantes— como una sustancia que parece disuadir a los insectos. Este hallazgo abre la posibilidad de desarrollar señuelos y repelentes de nueva generación.

La urgencia del problema no es menor. La malaria sigue causando más de 600.000 muertes anuales, concentradas en niños menores de cinco años y mujeres embarazadas en el África subsahariana. La Dra. Leslie Vosshall, del Instituto Médico Howard Hughes, añadió que otras especies de mosquitos transmisoras del dengue, el zika y la chikungunya responden a los mismos ácidos carboxílicos, lo que amplía el alcance potencial de cualquier solución que se desarrolle.

Los investigadores tienen ahora un mapa químico preciso. El siguiente paso es convertirlo en herramientas que lleguen a quienes más las necesitan.

Pasa una tarde de verano rascándote las picaduras de mosquito y entenderás por qué estos insectos generan tanta frustración. Pero lo que muchos no saben es que tu propio cuerpo está enviando señales químicas que los atraen como un faro en la noche. Un estudio publicado en mayo de 2023 reveló exactamente cuáles son esas sustancias y cómo funcionan para convertir a algunas personas en imanes vivientes para los mosquitos.

Los investigadores, liderados por el Dr. Conor McMeniman de la Universidad Johns Hopkins, construyeron una instalación del tamaño de una pista de patinaje en Zambia para estudiar el comportamiento del Anopheles gambiae, el mosquito que transmite la malaria en el África subsahariana. Alrededor del perímetro colocaron seis tiendas de campaña donde dormían voluntarios. El aire que contenía su aliento y olor corporal se bombeaba a través de tubos hacia la instalación principal, donde cientos de mosquitos podían elegir entre diferentes muestras de olor. Cámaras de infrarrojo rastreaban cada movimiento de los insectos mientras exploraban las distintas opciones. Este fue el primer experimento de esta escala realizado fuera de un laboratorio tradicional.

Lo que descubrieron fue tanto simple como profundo: algunas personas atraen significativamente más mosquitos que otras. Los análisis químicos del aire revelaron la razón. Los mosquitos se sentían irresistiblemente atraídos por los ácidos carboxílicos, compuestos producidos por bacterias que viven naturalmente en la piel humana. Uno de estos ácidos, el butírico, es el mismo que da su olor característico a quesos como el Limburger. Estos olores están presentes en todos nosotros pero generalmente son imperceptibles para el olfato humano. Sin embargo, para los mosquitos, son como una invitación a la cena.

La investigación adquiere urgencia cuando se considera el contexto de la malaria. Las hembras de mosquito necesitan sangre para producir huevos, y cuando pican a una persona infectada, aspiran los parásitos microscópicos junto con la sangre. Estos parásitos se desarrollan en el estómago del insecto, migran a sus glándulas salivales y luego se inyectan en el siguiente huésped humano. La malaria sigue siendo una de las enfermedades más mortales del mundo, causando más de 600.000 muertes anuales, la mayoría en niños menores de cinco años y mujeres embarazadas. Aunque fue erradicada en Estados Unidos hace un siglo gracias a mosquiteras, aire acondicionado y mejoras en drenaje, sigue siendo una amenaza constante en gran parte del mundo.

Pero el estudio también encontró algo igualmente importante: una sustancia química llamada eucaliptol, presente en plantas, parecía disuadir a los mosquitos. Los investigadores sospecharon que una de las muestras con concentraciones elevadas de eucaliptol podría estar relacionada con la dieta de uno de los participantes. Este descubrimiento abre una puerta completamente nueva.

El Dr. Edgar Simulundu, director científico del Macha Research Trust que colaboró en el estudio, señaló que estos hallazgos podrían revolucionar la forma en que controlamos la malaria. "Este hallazgo abre enfoques para desarrollar señuelos o repelentes que puedan utilizarse en trampas para alterar el comportamiento de búsqueda de huéspedes de los mosquitos", explicó. La Dra. Leslie Vosshall, neurobióloga del Instituto Médico Howard Hughes, compartió el entusiasmo. Ella ha descubierto que otras especies de mosquitos que transmiten dengue, zika y chikungunya también responden a los mismos ácidos carboxílicos. El hecho de que múltiples especies de mosquitos compartan esta preferencia química sugiere que los repelentes desarrollados podrían funcionar contra varios vectores de enfermedades.

Aún así, la realidad práctica es más complicada. Ni siquiera lavarse con jabón sin perfume elimina completamente los olores naturales que atraen a los mosquitos. Pero Vosshall enfatiza que comprender exactamente qué utilizan los mosquitos para encontrarnos es esencial. "Entender qué es, es esencial para que podamos dar los siguientes pasos", afirmó. Los investigadores ahora tienen un mapa químico claro del problema. Lo que viene después es traducir ese conocimiento en herramientas que puedan salvar vidas en las regiones donde la malaria sigue siendo endémica.

Este hallazgo abre enfoques para desarrollar señuelos o repelentes que puedan utilizarse en trampas para alterar el comportamiento de búsqueda de huéspedes de los mosquitos
— Dr. Edgar Simulundu, director científico del Macha Research Trust
Es la primera vez que se hace un experimento de este tipo a esta escala fuera del laboratorio
— Dra. Leslie Vosshall, neurobióloga del Instituto Médico Howard Hughes
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué construyeron una instalación tan grande solo para estudiar mosquitos? ¿No podrían haber hecho esto en un laboratorio?

Model

Querían replicar exactamente cómo los mosquitos se comportan en la naturaleza. En un laboratorio tradicional, los insectos actúan de manera diferente. Además, necesitaban estudiarlos durante sus horas más activas, entre las 10 de la noche y las 2 de la madrugada, y observar cómo rastreaban olores a distancias de hasta 20 metros.

Inventor

Entonces, ¿significa que si tengo más ácidos carboxílicos en mi piel, los mosquitos me atacarán más?

Model

Básicamente sí. Pero aquí está lo interesante: esos ácidos son producidos por bacterias naturales en tu piel. No es algo que puedas eliminar completamente. Es parte de ser humano.

Inventor

¿Y el eucaliptol? ¿Eso significa que si como más plantas con eucaliptol, los mosquitos me evitarán?

Model

Posiblemente. Los investigadores notaron que una de las muestras tenía concentraciones elevadas de eucaliptol y sospechaban que estaba relacionada con la dieta de ese participante. Pero aún no saben exactamente cómo funciona o si es reproducible.

Inventor

¿Cuál es el verdadero impacto de esto? ¿Significa que pronto tendremos repelentes perfectos?

Model

No es tan simple. Lo que tienen ahora es un mapa químico del problema. Saben exactamente qué atrae a los mosquitos y qué los repele. Pero traducir eso en un producto que funcione en el mundo real es el siguiente paso. Y eso toma tiempo.

Inventor

¿Por qué la malaria sigue siendo tan mortal si sabemos cómo se transmite?

Model

Porque en muchas partes del mundo no hay acceso a mosquiteras, aire acondicionado o sistemas de drenaje adecuados. Estados Unidos erradicó la malaria hace un siglo con esas herramientas básicas. En el África subsahariana, esas infraestructuras simplemente no existen en muchos lugares.

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