El empleo de personas con discapacidad crece en 5.900 personas y la tasa de paro baja al 18,5%

La brecha salarial respecto a trabajadores sin discapacidad creció y se situó en el 82,1%
Aunque los salarios de personas con discapacidad subieron un 5,1% en 2023, la diferencia con el resto de trabajadores se amplió.

En un país donde el trabajo sigue siendo uno de los principales puentes hacia la dignidad social, España registró en 2024 un avance modesto pero real en la incorporación laboral de personas con discapacidad: 560.400 ocupados, 5.900 más que el año anterior. Los datos del Instituto Nacional de Estadística revelan una tendencia positiva que, sin embargo, no logra cerrar la distancia con el resto de la población activa, recordándonos que el progreso estadístico y la igualdad efectiva no siempre caminan al mismo ritmo.

  • La tasa de desempleo entre personas con discapacidad bajó 1,2 puntos hasta el 18,5%, pero sigue siendo casi el doble que la del 11,2% registrada entre quienes no tienen discapacidad.
  • Las mujeres con discapacidad superaron por primera vez a los hombres en tasa de actividad, alcanzando el 36,3%, en un giro que marca un cambio simbólico y real dentro del colectivo.
  • Los jóvenes con discapacidad de entre 16 y 24 años enfrentan una tasa de paro del 48,6%, una cifra que evidencia la urgencia de políticas de inserción temprana.
  • Los salarios del colectivo crecieron un 5,1% en 2023, pero la brecha respecto a trabajadores sin discapacidad se amplió ligeramente, situándose en el 82,1% —es decir, ganan cerca de un 18% menos.
  • El 83,8% de los ocupados con discapacidad cuenta con contrato indefinido, una señal de estabilidad que convive con profundas desigualdades estructurales aún sin resolver.

España sumó 5.900 nuevos empleados con discapacidad en 2024, llevando el total a 560.400 personas ocupadas. Los datos, publicados por el Instituto Nacional de Estadística a partir de tres operaciones estadísticas, dibujan un mercado laboral que mejora con cautela, pero que mantiene brechas profundas frente a la población sin discapacidad.

De los 1.941.500 españoles en edad de trabajar con discapacidad reconocida, solo 687.500 participaban activamente en el mercado laboral. La tasa de empleo llegó al 28,9% y el desempleo cayó al 18,5%, cifras que contrastan con el 69,7% de actividad y el 11,2% de paro registrados entre quienes no tienen discapacidad. Las mujeres con discapacidad protagonizaron uno de los avances más llamativos: su tasa de actividad creció hasta el 36,3%, superando por primera vez la de los hombres. Los jóvenes de 16 a 24 años, en cambio, enfrentaron una tasa de paro del 48,6%, la más alta por tramo de edad.

En cuanto a las condiciones laborales, el 83,8% de los ocupados tenía contrato indefinido y el 82,5% trabajaba a jornada completa. Cantabria y Madrid lideraban en tasa de actividad, mientras Canarias y Asturias registraban los valores más bajos. El 22,7% de los trabajadores con discapacidad se beneficiaba de bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social.

En materia salarial, los datos de 2023 muestran un salario medio bruto anual de 23.159,7 euros, un 5,1% más que el año anterior. Las mujeres experimentaron el mayor incremento, con un 6,1%, aunque siguen ganando menos que los hombres. La brecha de género se redujo al 93%, pero la distancia respecto a trabajadores sin discapacidad creció ligeramente hasta el 82,1%. El tipo de discapacidad marcaba diferencias notables: quienes tenían discapacidad intelectual percibían de media 16.152,4 euros, frente a los casi 25.000 euros de quienes tenían discapacidad física.

Entre los 33 millones de personas con relación a la Seguridad Social en 2023, el 10% tenía discapacidad reconocida. Tres de cada cuatro recibían únicamente una pensión contributiva, una proporción muy superior a la del resto de la población, lo que refleja la dependencia estructural de este colectivo respecto al sistema de protección social.

España sumó 5.900 nuevos empleados con discapacidad en 2024, elevando la cifra total de ocupados a 560.400 personas. El dato, extraído de tres operaciones estadísticas del Instituto Nacional de Estadística publicadas el viernes, muestra un mercado laboral que avanza lentamente para este colectivo, aunque las brechas respecto a la población sin discapacidad siguen siendo profundas.

La población en edad de trabajar con discapacidad reconocida —entre 16 y 64 años— alcanzó 1.941.500 personas en 2024, ligeramente inferior a la del año anterior. De ese total, 687.500 estaban activas en el mercado laboral, mientras que 127.100 se encontraban desempleadas. La tasa de empleo se situó en el 28,9%, ganando 0,4 puntos respecto a 2023, y el desempleo cayó 1,2 puntos hasta el 18,5%. Estos números, sin embargo, contrastan marcadamente con los de la población sin discapacidad: una tasa de actividad del 69,7% y de paro del 11,2%. El Instituto Nacional de Estadística reconoce que, pese a las mejoras, persisten brechas significativas.

Las mujeres con discapacidad ganaron terreno en el mercado laboral. Su tasa de actividad creció 1,2 puntos hasta alcanzar el 36,3%, superando por primera vez la de los hombres, que se redujo a 34,7%. La tasa de empleo femenino llegó al 29,8%, un aumento de 1,5 puntos, mientras que la masculina bajó ligeramente al 28,2%. Por grupos de edad, los trabajadores entre 25 y 44 años mostraron la mayor inserción, con una tasa de empleo del 37,6%, aunque el desempleo en ese tramo alcanzó el 22,7%. Los más jóvenes, de 16 a 24 años, enfrentaron una situación más difícil, con una tasa de paro del 48,6%. Quienes tenían discapacidad sensorial demostraron mejor desempeño: una tasa de actividad del 52,4% y de empleo del 44,8%.

La mayoría de los ocupados con discapacidad trabajaba como asalariados del sector privado (69,9%), mientras que el 20,8% lo hacía en el sector público. El 83,8% contaba con contratos indefinidos y el 82,5% trabajaba a jornada completa. Una cifra relevante: el 22,7% se beneficiaba de bonificaciones o reducciones en las cuotas de cotización a la Seguridad Social, un porcentaje que creció 0,5 puntos respecto a 2023. Cantabria y la Comunidad de Madrid lideraban en tasa de actividad con el 45,1% y 41,5% respectivamente, mientras que Canarias y Asturias registraban las cifras más bajas, con el 28,4% y 29,3%.

En materia salarial, los datos de 2023 revelan un incremento del 5,1% en el salario medio anual bruto, que alcanzó 23.159,7 euros. Las mujeres experimentaron un aumento mayor, del 6,1%, hasta 22.191,5 euros, mientras que los hombres ganaron un 4%, llegando a 23.853,3 euros. La brecha de género se estrechó al 93%, mejorando desde el 91,1% del año anterior. Sin embargo, la diferencia salarial respecto a trabajadores sin discapacidad creció 0,9 puntos y se situó en el 82,1%, lo que significa que los trabajadores con discapacidad ganan aproximadamente un 18% menos. Quienes tenían contratos indefinidos percibieron 23.615,2 euros en promedio, un 5,6% más que en 2022, mientras que los temporales ingresaron 20.647 euros. En jornada completa, el salario medio fue de 27.289,8 euros, con un incremento del 2,7%, mientras que en jornada parcial alcanzó 12.516,7 euros, con un aumento del 11,1%.

La industria y la construcción ofrecían los salarios más altos para personas con discapacidad, con 24.917 euros, frente a los 22.863,2 euros del sector servicios. El tipo de discapacidad influía notablemente: quienes tenían discapacidad física u otra ganaban 24.936,9 euros en promedio, mientras que los con discapacidad intelectual percibían 16.152,4 euros. El grado de severidad también marcaba diferencias: los con menor severidad, entre el 33% y 44%, ganaban 24.206,1 euros, frente a 21.634,3 euros para el grupo del 45% al 64% y 21.239,7 euros para quienes superaban el 65% de discapacidad. Quienes se beneficiaban de bonificaciones en cotizaciones tenían un salario medio de 18.929,7 euros, y los con contrato específico de discapacidad, de 20.712,3 euros.

Un dato final sobre la vida laboral: de los 33 millones de personas con relación a la Seguridad Social en 2023, el 10% —3.305.700 personas— tenía discapacidad reconocida. De ellas, el 76,4% recibía solo una pensión contributiva, una proporción mucho mayor que la del 20,5% sin discapacidad. La edad media de primera alta laboral fue de 20,9 años, ligeramente inferior a la de la población sin discapacidad. Los pensionistas con discapacidad sumaban 2.795.900, un 0,8% más que en 2022, y seis de cada diez superaban los 65 años.

Persisten brechas significativas respecto a la población sin discapacidad
— Instituto Nacional de Estadística
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué importa que hayan crecido solo 5.900 empleos en un año? Parece un número pequeño.

Model

Porque estamos hablando de 560.400 personas. Ese crecimiento del 1,1% es consistente, y la tasa de paro bajó 1,2 puntos. Son movimientos lentos pero reales en un colectivo que enfrenta barreras estructurales.

Inventor

Veo que las mujeres con discapacidad superan a los hombres en actividad laboral. ¿Eso es una buena noticia?

Model

Es un cambio notable. Las mujeres subieron 1,2 puntos hasta el 36,3%, mientras los hombres bajaron. Pero ambos están muy lejos del 69,7% de la población sin discapacidad. Es progreso, pero dentro de un contexto de desigualdad profunda.

Inventor

¿Qué explica que el desempleo en menores de 25 años sea del 48,6%?

Model

Los jóvenes con discapacidad enfrentan una inserción laboral mucho más difícil. Ese 48,6% contrasta con el 22,7% del grupo de 25 a 44 años. Probablemente hay menos experiencia, menos redes, y menos empleadores dispuestos a contratar sin historial.

Inventor

Los salarios subieron un 5,1%, pero la brecha con trabajadores sin discapacidad creció. ¿Cómo es posible?

Model

Porque ambos grupos ganaron más, pero los sin discapacidad ganaron más rápido. La brecha se amplió 0,9 puntos. Es como si el crecimiento económico beneficiara más a unos que a otros.

Inventor

¿Qué significa que el 83,8% tenga contrato indefinido?

Model

Es una cifra positiva. Significa estabilidad, acceso a derechos laborales, menos precariedad. Pero el 16,2% restante sigue en la incertidumbre, y esos temporales ganan 3.000 euros menos al año.

Inventor

¿Por qué la discapacidad intelectual genera salarios tan inferiores?

Model

Probablemente porque acceden a puestos menos cualificados o con menor responsabilidad. El sistema laboral no parece estar diseñado para aprovechar las capacidades de ese colectivo. Es una brecha que refleja cómo se valora el trabajo.

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