Cada 22 de julio, el Día Mundial del Cerebro nos recuerda que la mente humana no llega al mundo terminada, sino que se edifica en silencio a través de los gestos más cotidianos. La Sociedad Española de Neurología Pediátrica ha reunido siete pilares —entre ellos la alimentación, el sueño, el juego y la lectura como antídoto a las pantallas— que los cuidadores pueden ofrecer sin tecnología ni recursos extraordinarios. Lo que hoy parece una decisión menor, repetida con constancia durante años, se convierte en la arquitectura neurológica que acompañará a una persona toda su vida.