Nosotros estamos más allá de todo
En Rosario, la ciudad que dio al mundo a Lionel Messi y que hoy acumula más muertes violentas que cualquier otro rincón de Argentina, una banda criminal ha convertido la fama del futbolista en escenario de sus propias disputas de poder. Los Monos, coordinando desde una cárcel a mil quinientos kilómetros de distancia, disparó contra el negocio del suegro de Messi y desplegó una bandera de casi cincuenta metros en su partido de regreso, recordándonos que la gloria y la violencia pueden habitar el mismo instante, ante las mismas cámaras. Lo que el mundo vio como una celebración, los fiscales lo leen como una amenaza pública transmitida en directo.
- Desde una cárcel de máxima seguridad en la Patagonia, líderes de Los Monos orquestaron dieciocho balaceras y al menos cinco asesinatos en cuatro meses, usando la visibilidad de Messi como amplificador de su mensaje.
- El tiroteo contra el supermercado del suegro del futbolista en marzo dejó doce impactos de bala y una nota explícita: 'Messi, te estamos esperando', convirtiendo a una figura global en rehén simbólico de una guerra territorial.
- Durante el partido de despedida de Maxi Rodríguez, una bandera de casi cincuenta metros con los emblemas de los líderes presos se desplegó detrás de Messi y autoridades del fútbol, televisada ante el mundo como demostración de que el poder criminal no reconoce rejas.
- Una conversación filtrada entre los cabecillas presos revela que el despliegue fue deliberado y celebrado entre risas, lo que llevó a un juez a dictar prisión preventiva para el hombre acusado de financiar y trasladar la bandera.
- Rosario suma ciento cincuenta y un muertos violentos en lo que va del año, y la esperanza de que Messi algún día volviera a jugar en su ciudad natal se ha extinguido junto con la ilusión de normalidad.
Lionel Messi llegó a Miami para comenzar una nueva etapa, cerrando un verano de celebraciones tras conquistar el Mundial. Pero en Rosario, la ciudad que lo vio nacer y que hoy registra más violencia que cualquier otro lugar del país, su presencia había servido de escenario para algo muy distinto: la banda criminal Los Monos la utilizó para visibilizar su guerra interna por el control de los negocios de la barra brava de Newell's Old Boys.
El 2 de marzo, dos hombres dispararon doce veces contra el supermercado de José Roccuzzo, suegro del futbolista, y dejaron un mensaje dirigido directamente a Messi. Fue el más resonante de una serie de ataques coordinados desde una cárcel de máxima seguridad en Chubut, a casi mil quinientos kilómetros de Rosario, donde los líderes del grupo ordenaron generar 'conmoción' en la ciudad. A finales de junio, once miembros de una facción enfrentaron pedidos de prisión preventiva por esos hechos.
La otra demostración de fuerza llegó desde las tribunas. Cuando Messi asistió al partido de despedida de Maxi Rodríguez el 24 de junio —un evento que paralizó a Rosario durante días— la barra brava desplegó una bandera de casi cincuenta metros con los símbolos de sus tres líderes encarcelados: Máximo Cantero, Leandro Vinardi y Carlos Escobar. La imagen quedó inmortalizada detrás de Messi y de autoridades del fútbol continental. Una conversación filtrada entre Cantero y Vinardi, en la que hablan de la bandera entre risas, reforzó la hipótesis de que se trató de un acto deliberado de intimidación pública.
Un juez dictó prisión preventiva para el hombre acusado de financiar y trasladar la bandera desde las afueras de Buenos Aires. El fiscal fue directo: lo ocurrido no tiene nada que ver con el folclore futbolístico, sino con la violencia que cada día cobra vidas en Rosario. La ciudad acumula ciento cincuenta y un muertos violentos en lo que va del año. Y la posibilidad de que Messi algún día regrese a jugar en casa ya no existe.
Lionel Messi llegó a Miami el martes por la noche para cerrar un capítulo de su carrera. El capitán de Argentina se presentaría días después como nuevo jugador del Inter de Miami, después de unas vacaciones ganadas: había conquistado la Copa del Mundo, dejado atrás la liga francesa, y pasado el verano alimentando patrocinadores, debutando como actor, y llenando estadios en partidos amistosos en su país. Todo lo que toca genera repercusión global. Las marcas lo saben. También lo saben los criminales más peligrosos de Argentina.
En Rosario, la ciudad donde nació Messi y donde ahora mueren más personas por violencia que en cualquier otro lugar del país, una banda criminal llamada Los Monos ha encontrado en la presencia del futbolista una plataforma para sus propias guerras. A finales de junio, la Fiscalía pidió prisión preventiva para once miembros de una facción de Los Monos acusados de planificar un tiroteo ocurrido el 2 de marzo contra el supermercado de José Roccuzzo, suegro de Messi. Dos hombres dispararon doce veces contra el negocio esa madrugada y dejaron un mensaje: "Messi, te estamos esperando". Fue el más resonante de dieciocho balaceras y al menos cinco asesinatos al azar que el grupo ejecutó durante cuatro meses. Los fiscales sostienen que todos los ataques fueron coordinados desde una cárcel de máxima seguridad en Chubut, a casi mil quinientos kilómetros de distancia, donde un grupo de presos ordenó generar "conmoción" en medio de la batalla por controlar los negocios de la barra brava de Newell's Old Boys.
La respuesta llegó desde las tribunas. El 24 de junio, Maxi Rodríguez, último gran capitán de Newell's antes de retirarse a finales de 2021, organizó su partido de despedida en el estadio del club. Su invitado estrella era otro producto de la cantera: Lionel Messi. Rosario especuló durante semanas sobre su asistencia. La ciudad se detuvo ese fin de semana. Messi salió a la cancha entre luces y una ovación especial, y ese día además cumplía años. La fotografía más viral del partido no mostró a los jugadores. Antes del encuentro, Messi, Rodríguez y otros históricos del fútbol argentino posaron para un retrato junto a autoridades del fútbol argentino y sudamericano. Detrás de ellos, la barra brava desplegó una bandera gigante con un mono, un toro y un pollo que llevaba un mensaje: "Nosotros estamos más allá de todo".
La bandera era un recado de los máximos referentes de la barra de Newell's: Máximo Ariel Cantero, líder de Los Monos; Leandro Pollo Vinardi; y Carlos Toro Escobar. Los tres están presos, pero desde la cárcel coordinaron una demostración de poder para mostrar que su influencia permanecía intacta. Una conversación filtrada el miércoles entre Cantero y Vinardi refuerza la teoría de los investigadores de que el despliegue de casi cincuenta metros era un delito de intimidación pública. Una amenaza que fue televisada mientras el mundo del fútbol observaba a Rosario. En el diálogo, Cantero propone que la bandera se despliegue otro día. "Pero si ya sabés que va a haber puterío igual. Es una caricatura, no tiene nada de malo", responde Vinardi entre risas.
El martes, un juez de Rosario dictó prisión preventiva para Cristian David Ayala, empleado de una empresa de transportes acusado de asociación ilícita por haber probablemente pagado y trasladado la bandera desde la periferia de Buenos Aires hasta Rosario. Permanecerá en la cárcel noventa días mientras la investigación continúa. El fiscal Luis Schiappa Pietra fue claro durante la acusación: "Lo imputamos como un hecho de intimidación pública porque en este contexto, en esta ciudad donde las pujas por controlar esos negocios generan muertos y balaceras todos los días, esto es lo que está detrás de esta bandera. No tiene nada que ver con el folclore del fútbol". Su abogado argumentó que Ayala solo prestaba un servicio.
Rosario acumula ciento cincuenta y una muertes violentas en lo que va del año, según el Observatorio de Seguridad Pública. En marzo, durante el tiroteo al supermercado de la familia Roccuzzo, la ciudad centralizó la agenda política nacional. Entonces, Rosario vio cómo se desvanecía la esperanza de que Messi finalmente volviera a jugar en casa. Hoy esa esperanza está extinguida.
Citas Notables
Lo imputamos como un hecho de intimidación pública porque en este contexto, en esta ciudad donde las pujas por controlar esos negocios generan muertos y balaceras todos los días, esto es lo que está detrás de esta bandera— Fiscal Luis Schiappa Pietra
Pero si ya sabés que va a haber puterío igual. Es una caricatura, no tiene nada de malo— Leandro Pollo Vinardi, en conversación filtrada sobre el despliegue de la bandera
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué una banda criminal usaría a Messi para mostrar su poder? ¿No es contraproducente llamar la atención?
No si tu objetivo es demostrar que tu alcance es tan profundo que puedes actuar incluso cuando el mundo entero mira. Es una declaración de que nada, ni siquiera la presencia de una estrella global, te detiene.
¿Entonces el tiroteo al supermercado fue específicamente para enviar un mensaje a Messi?
Fue para enviar un mensaje a través de Messi. La banda estaba en guerra interna por controlar Rosario. Usar al futbolista más famoso del mundo como vehículo para esa amenaza amplifica el alcance exponencialmente.
¿Y la bandera en el estadio? ¿Eso también fue intimidación?
Fue una demostración de que los líderes de la banda, aunque estaban en prisión, seguían coordinando operaciones. La bandera de cincuenta metros desplegada mientras Messi estaba en el campo era una prueba de que su poder no había disminuido.
¿Cómo puede alguien en una cárcel de máxima seguridad a mil quinientos kilómetros de distancia coordinar todo esto?
Las conversaciones filtradas lo muestran: teléfonos, mensajes, intermediarios. La cárcel no es una barrera cuando tienes recursos y una red establecida. Es casi como una oficina administrativa.
¿Qué significa para Rosario que esto siga sucediendo?
Significa que la ciudad está atrapada. Ciento cincuenta y una muertes violentas en lo que va del año. Cada tiroteo, cada bandera, cada mensaje es un recordatorio de que Los Monos controlan el territorio, no las autoridades.