En la piel de cada persona habita una historia escrita en lunares, y el miedo a que esa historia se tuerza es tan antiguo como la medicina misma. La Dra. Pilar García Muret, dermatóloga del Hospital Universitari Quirónsalud Barcelona, ofrece un mapa más sereno: la mayoría de los melanomas no nacen de lunares previos, y tocar o extirpar uno no despierta ningún mal dormido. Lo que sí importa, y lo que la ciencia señala con claridad, es el daño acumulado del sol desde la infancia y la herencia genética que cada uno carga sin saberlo.