En el corazón del verano español, el fuego ha reescrito la geografía de cuatro regiones con una brutalidad sin precedentes: más de noventa mil hectáreas consumidas, casi noventa mil personas arrancadas de sus hogares, y un incendio en Ávila que ya ocupa el lugar más oscuro en los registros históricos del país. Es el momento en que la naturaleza recuerda a las sociedades modernas que la vulnerabilidad no ha desaparecido, solo ha cambiado de forma. España enfrenta esta semana no solo llamas, sino la pregunta de qué significa habitar un territorio que arde.
Los incendios forestales arrasan España: Madrid y Castellón en alerta máxima
Más de 89.000 personas evacuadas o confinadas en 46 núcleos de población; 1.308 residentes de centros de atención social trasladados; 700 personas en espacios habilitados de emergencia.