Tres investigaciones federales acusan a Lulinha de tráfico de influencias en contratos de salud y pensiones, involucrando a una lobista y empresario vinculado a fraudes multimillonarios. Flávio Bolsonaro solicitó R$ 134 millones a un banquero preso para financiar biografía cinematográfica de su padre, generando sospechas de esquemas ilegales de financiamiento político.