Cada verano, millones de personas alteran sin saberlo los ritmos que mantienen su cuerpo en equilibrio: beben menos, se mueven más, y posponen necesidades básicas en nombre del descanso. El ginecólogo Joan Matas recuerda que el calor no es solo una cuestión de temperatura, sino de vulnerabilidad silenciosa, y que los hábitos más inocentes de la estación pueden abrir la puerta a infecciones urinarias que, en muchos casos, son prevenibles con gestos sencillos.