La PAU 2026 marcada por polémicas: desde el colapso en Matemáticas catalanas hasta casos judiciales

Miles de estudiantes afectados por pruebas defectuosas y calificaciones injustas que impactan su acceso a educación superior.
Noventa minutos no eran suficientes para resolver todos los ejercicios
La queja central de estudiantes catalanes sobre una prueba de Matemáticas que colapsó las calificaciones.

Cada año, la Selectividad actúa como un umbral simbólico entre la adolescencia y el futuro adulto; en 2026, ese umbral resultó estar mal construido. En varias comunidades españolas, pruebas con errores, tiempos insuficientes y calificaciones inexplicables pusieron en evidencia las fragilidades de un sistema que miles de jóvenes deben atravesar sin red de seguridad. Lo que debería medir el mérito terminó midiendo, en parte, la suerte de haber nacido en una comunidad u otra.

  • En Cataluña, la nota media de Matemáticas II se desplomó más de dos puntos en un solo año, desatando una oleada de firmas y presión política para revisar una prueba que los estudiantes describen como imposible de completar en el tiempo dado.
  • En Cantabria, un error detectado veinte minutos después de iniciado el examen de Biología llevó a una alumna a los tribunales, aunque la jueza rechazó cautelarmente la repetición de la prueba mientras estudia el caso.
  • La Rioja vio suspender a casi la mitad de sus estudiantes de ciencias en Matemáticas II, y Galicia recibió una disculpa pública de su propia Comisión Interuniversitaria por dos errores confirmados en Dibujo Técnico.
  • Miles de jóvenes afectados enfrentan ahora un acceso a la universidad condicionado por fallos ajenos, mientras las administraciones educativas gestionan reclamaciones y el debate político se intensifica.
  • En medio del caos, una estudiante de Granada transformó un 2,5 en Filosofía en un 10 tras reclamación, alcanzando una PAU perfecta de 14 sobre 14 —un desenlace que ilumina, por contraste, la injusticia vivida por tantos otros.

La Selectividad de 2026 no será recordada por sus logros, sino por sus grietas. En varias comunidades autónomas, lo que debía ser un proceso riguroso y equitativo se convirtió en una fuente de agravios, errores administrativos y calificaciones que desafiaban la lógica.

El caso más llamativo en cifras fue el de Cataluña: la nota media de Matemáticas II cayó de 6,12 a 4,18 en un solo año. Estudiantes y familias apuntaron a lo mismo —un examen demasiado extenso para el tiempo disponible— y miles de personas firmaron peticiones exigiendo una revisión extraordinaria, convirtiendo el asunto en un debate político de primer orden.

Cantabria vivió un episodio distinto pero igualmente perturbador. A los veinte minutos de comenzar el examen de Biología, los organizadores tuvieron que interrumpirlo para corregir un error en el enunciado. Una alumna decidió llevar el caso a la justicia y pedir la repetición de la prueba; la jueza rechazó la medida cautelar, aunque el fondo del asunto sigue abierto. Paradójicamente, la nota media de Biología subió ese año, un dato que no refleja la gravedad de lo sucedido.

En La Rioja, el 45 por ciento de los estudiantes de la rama científico-técnica suspendieron Matemáticas II. En Galicia, la Comisión Interuniversitaria tuvo que disculparse públicamente por dos errores confirmados en los enunciados de Dibujo Técnico.

Sin embargo, entre tanto desconcierto, Granada ofreció una historia de reparación. Una estudiante que había recibido un 2,5 en Filosofía reclamó su nota y obtuvo un 10 tras la revisión. El cambio le permitió cerrar su PAU con una puntuación perfecta de 14 sobre 14 —un final casi inverosímil en un año marcado por la injusticia y el error.

La convocatoria de Selectividad de 2026 ha dejado un rastro de inconformidad y litigio en media España. Lo que debería haber sido un proceso ordenado de evaluación se convirtió en un campo de batalla donde estudiantes, familias y administraciones educativas se enfrentaron a pruebas mal diseñadas, enunciados confusos y calificaciones que parecían desafiar toda lógica.

En Cataluña, el desastre fue más visible en números. La calificación promedio en Matemáticas II se hundió desde 6,12 puntos el año anterior hasta 4,18 este año. No se trata de una fluctuación menor. Estudiantes y padres señalaron el mismo problema: el examen era demasiado extenso. Los enunciados eran largos y enrevesados, y noventa minutos resultaron insuficientes para que la mayoría pudiera terminar los ejercicios. La frustración fue tal que miles de personas firmaron peticiones exigiendo una revisión extraordinaria de la prueba, lo que encendió el debate en los pasillos del poder político catalán.

Cantabria enfrentó su propio escándalo, aunque de naturaleza distinta. Durante el examen de Biología, veinte minutos después de que comenzara, los organizadores tuvieron que detener la prueba para advertir a los estudiantes sobre un error en uno de los enunciados. Una alumna, considerando que el daño ya estaba hecho, llevó el asunto a los tribunales y pidió al juzgado que ordenara repetir el examen. La jueza rechazó cautelarmente esa solicitud mientras analiza el fondo del caso. A pesar del error, la nota media de Biología subió de 5,3 a 5,73, un cambio que no parece reflejar la gravedad de lo ocurrido.

La Rioja registró un fracaso masivo en Matemáticas II: el 45 por ciento de los estudiantes de la rama científico-técnica suspendieron una asignatura obligatoria. En Galicia, los problemas se dispersaron entre varios exámenes, pero el más grave afectó a Dibujo Técnico. La propia Comisión Interuniversitaria tuvo que disculparse públicamente y reconocer dos errores en los enunciados de esa prueba.

Entre tanta adversidad, Granada ofreció un final inesperado. Una estudiante recibió una calificación de 2,5 en Filosofía, una nota que la dejó atónita. Reclamó el resultado y, tras la revisión, obtuvo un 10. Ese cambio radical le permitió alcanzar una puntuación de 14 sobre 14 en su PAU completa, una perfección que, en las circunstancias de este año, suena casi milagrosa. Mientras miles de estudiantes en otras comunidades luchan contra pruebas defectuosas y calificaciones cuestionables, ella logró lo que parecía imposible: una Selectividad sin un solo punto perdido.

La prueba de esta edición ha sido excesivamente larga, con enunciados extensos y complejos
— Estudiantes y familias de Cataluña
La Comisión Interuniversitaria admitió dos errores en enunciados de Dibujo Técnico
— Comisión Interuniversitaria de Galicia
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué crees que Cataluña fue donde más se notó el problema?

Model

Porque los números no mienten. Pasar de 6,12 a 4,18 en un año no es una variación normal. Algo cambió fundamentalmente en cómo se diseñó o se aplicó esa prueba.

Inventor

¿Y los estudiantes sabían que algo iba mal mientras hacían el examen?

Model

Probablemente sí. Cuando tienes noventa minutos y los enunciados son complejos y extensos, el pánico es inevitable. No es que no supieras la materia; es que no tenías tiempo para demostrar que la sabías.

Inventor

¿Qué pasa ahora con todas esas firmas pidiendo revisión?

Model

Eso es lo que genera presión política real. Miles de familias molestas no se olvidan. Alguien tendrá que responder por esto.

Inventor

¿Y la estudiante de Granada que sacó un 10 después de un 2,5?

Model

Es el lado absurdo de todo esto. Mientras otros luchan contra pruebas injustas, ella logra la perfección tras una reclamación. Muestra que el sistema puede corregirse, pero también que algo estaba muy mal desde el principio.

Inventor

¿Crees que esto afectará cómo se diseñan las pruebas el próximo año?

Model

Tiene que hacerlo. Cuando media España está reclamando en los tribunales, algo fundamental necesita cambiar.

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