Acariciar gatos bajo estrés puede intensificar emociones negativas, según estudio

El bienestar es real, pero no funciona como un escudo contra el estrés
Los investigadores descubrieron que las mascotas generan emociones positivas, pero no protegen contra los efectos del estrés en el momento en que ocurre.

Desde tiempos antiguos, los seres humanos han buscado consuelo en la compañía de los animales, convencidos de que su presencia suaviza el peso del sufrimiento. Un equipo de la Open University en Reino Unido ha matizado esa creencia: aunque las mascotas generan emociones positivas en la vida cotidiana, no actúan como escudo en los momentos de mayor tensión, y en el caso de los gatos, la interacción durante el estrés puede incluso intensificar las emociones negativas. El estudio, publicado en Frontiers in Psychology, invita a reconsiderar qué tipo de bienestar nos ofrecen realmente los animales que compartimos nuestra vida.

  • La creencia popular de que acariciar a una mascota alivia el estrés en el momento en que ocurre no encuentra respaldo en los datos de este estudio.
  • Los dueños de gatos estresados que buscaron interacción activa con sus animales experimentaron un aumento, no una reducción, de sus emociones negativas.
  • Los dueños de perros no mostraron ese efecto de intensificación, aunque tampoco obtuvieron beneficios emocionales adicionales durante los episodios de estrés.
  • Los investigadores apuntan a que el gato, al responder de forma más pasiva, puede frustrar a quien busca apoyo emocional inmediato en un momento de crisis.
  • El equipo advierte que la muestra de dueños de gatos fue reducida y que el patrón no fue consistente en todos los análisis, por lo que los resultados exigen cautela.
  • La hipótesis que emerge es que el valor real de las mascotas reside en la compañía y la conexión sostenida, no en la amortiguación del estrés agudo.

Un equipo de investigadores de la Open University se propuso responder una pregunta que muchos dueños de mascotas se hacen en silencio: ¿realmente nos ayudan nuestros animales cuando estamos mal? Lo que encontraron fue más complejo de lo que la sabiduría popular sugiere.

Sí, la interacción con mascotas genera emociones positivas. Cuando los dueños pasaban tiempo activo con sus animales, experimentaban sentimientos más positivos y menos negativos, tanto con gatos como con perros. Pero esos efectos no funcionaban como un escudo contra el estrés en el momento en que este ocurría. La doctora Mayke Janssens, autora principal del estudio publicado en Frontiers in Psychology, fue clara: la capacidad de amortiguar el estrés no era el mecanismo detrás del bienestar emocional que la gente reportaba.

El hallazgo más sorprendente fue específico de los gatos. Cuando sus dueños, bajo estrés, interactuaban activamente con ellos, las emociones negativas se intensificaban en lugar de disminuir. Los investigadores ofrecen una hipótesis: las interacciones con gatos son más pasivas y menos exigentes, y cuando alguien necesita apoyo emocional real, el animal puede no responder de la manera esperada, convirtiendo lo que normalmente es tranquilizador en algo frustrante.

Los propios autores advierten que la muestra de dueños de gatos fue más pequeña y que el patrón no apareció de forma consistente en todos los análisis. Aun así, lo que parece claro es que el bienestar que ofrecen las mascotas probablemente no proviene de ayudarnos a gestionar el estrés en tiempo real, sino de algo más profundo: la compañía, la conexión y la reducción de la soledad, efectos que contribuyen a un bienestar más duradero, aunque no nos protejan cuando la tormenta está en su apogeo.

Un equipo de investigadores de la Open University en Reino Unido se propuso responder una pregunta que muchos dueños de mascotas se hacen en silencio: ¿realmente nos ayudan nuestros animales cuando estamos mal? Y más específicamente, ¿nos ayudan de la misma manera los gatos que los perros?

Lo que encontraron fue más complicado de lo que la sabiduría popular sugiere. Sí, la interacción con mascotas genera emociones positivas. Cuando los dueños pasaban tiempo activo con sus animales, experimentaban sentimientos más positivos y menos negativos. Esto era cierto tanto para quienes tenían gatos como para quienes tenían perros. Pero aquí viene el giro: esos efectos positivos no funcionaban como un escudo contra el estrés en el momento en que el estrés ocurría.

La doctora Mayke Janssens, autora principal del estudio publicado en Frontiers in Psychology, lo explicó con claridad: la capacidad de las mascotas para amortiguar el estrés no era el mecanismo detrás del bienestar emocional que la gente reportaba. Cuando los investigadores observaron específicamente qué pasaba cuando los dueños estresados interactuaban con sus mascotas, descubrieron que esa interacción no los protegía de los efectos negativos del estrés. Ni siquiera una interacción más intensa proporcionaba beneficios emocionales adicionales más allá de lo que surgía simplemente por la presencia del animal.

Pero el hallazgo más sorprendente fue específico de los gatos. Cuando los dueños de gatos estresados interactuaban activamente con sus mascotas, algo inesperado ocurría: sus emociones negativas se intensificaban en lugar de disminuir. Este efecto no se observó en los dueños de perros, cuyas interacciones con sus animales simplemente no mejoraban ni empeoraban su estado emocional durante momentos de estrés.

Los investigadores ofrecen una hipótesis tentativa. Las interacciones con gatos tienden a ser más pasivas y menos exigentes que las de los perros. Quizás por eso, cuando alguien bajo estrés busca una interacción más intensa con un gato, el animal no responde de la manera que la persona necesita en ese momento. Lo que normalmente es tranquilizador puede volverse frustrante cuando se necesita apoyo emocional real.

Ahora bien, los propios investigadores advierten que estos resultados deben interpretarse con cuidado. La muestra de dueños de gatos fue más pequeña que la de dueños de perros, y el patrón de intensificación de emociones negativas no apareció de manera consistente en todos los análisis realizados. El mecanismo exacto sigue siendo un misterio.

Lo que sí parece claro es que el bienestar que las mascotas proporcionan probablemente no viene de ayudarnos a manejar mejor el estrés en tiempo real. Janssens sugiere que podría tratarse de algo más fundamental: la sensación de compañía, la conexión, la reducción de la soledad. Esos efectos podrían contribuir a un bienestar emocional más duradero, incluso si no nos protegen cuando la tormenta del estrés está en su apogeo.

La capacidad de amortiguar el estrés no es el mecanismo que provoca el bienestar emocional momentáneo al interactuar con una mascota
— Doctora Mayke Janssens, autora principal del estudio
Podría ser que interactuar con una mascota proporcione una sensación de compañía y que las mascotas ayuden a las personas a sentirse más conectadas y menos solas
— Doctora Mayke Janssens
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué entonces la gente sigue creyendo que acariciar a su mascota los calma cuando están estresados?

Model

Probablemente porque funciona, pero no de la manera que imaginamos. El bienestar es real, pero ocurre en otro nivel. No es que el gato te ayude a procesar el estrés en el momento. Es que tener un gato en tu vida te hace sentir menos solo, más conectado.

Inventor

Pero el estudio dice que con los gatos estresados pasa algo diferente. ¿Qué está pasando ahí?

Model

Creo que es una cuestión de expectativa y respuesta. Cuando estás muy estresado, buscas algo que te devuelva energía, que responda a tu necesidad. Un gato es pasivo. Quizás eso que normalmente es relajante se siente como rechazo cuando más lo necesitas.

Inventor

¿Entonces los perros son mejores mascotas para gente estresada?

Model

No exactamente. Los perros tampoco amortiguan el estrés en el momento. Simplemente no lo empeoran. Es una diferencia sutil pero importante.

Inventor

¿Qué significa esto para alguien que tiene un gato y está bajo mucho estrés?

Model

Que el gato sigue siendo valioso. Solo que no como herramienta de emergencia. Su valor está en la compañía cotidiana, en la sensación de no estar solo. Eso es real, solo que funciona en una escala de tiempo más larga.

Inventor

¿Entonces el estudio sugiere que deberíamos dejar de acariciar a nuestros gatos cuando estamos estresados?

Model

No. Sugiere que no esperemos que eso resuelva el estrés. Si lo haces porque te gusta, adelante. Pero si lo haces esperando que te calme en ese momento específico, probablemente necesites otra cosa.

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