Cuando los mercados dudaron y los inversores institucionales se retiraron, fue la confianza silenciosa de una familia malagueña —los dueños de Mayoral— la que devolvió vida a la salida a bolsa de Digi. Con cien millones de euros y sin exigir garantías, los Domínguez de la Maza recordaron que en los momentos de incertidumbre, la convicción de unos pocos puede abrir el camino para muchos. Digi debutó con tropiezo, pero debutó: y eso, después de un primer intento fallido en abril, ya es una historia de resiliencia.