Los diez terremotos más letales de América Latina: de Venezuela a Haití

Los terremotos documentados en América Latina han causado cientos de miles de muertes, desplazamiento masivo de poblaciones y destrucción generalizada de infraestructura, con el terremoto de Haití 2010 dejando 316.000 muertos y casi un millón de personas sin hogar en Perú 1970.
En menos de tres segundos, la ciudad se convirtió en un cementerio
Descripción del terremoto de Ibarra en 1797, cuando casi toda la población quedó sepultada bajo las ruinas.

Los dos terremotos de Venezuela el miércoles superaron el récord histórico del país de 1967 con 240 muertos, alcanzando más de 1400 fallecidos. Haití 2010 fue el segundo terremoto más mortífero de la historia mundial con 316.000 muertes, superado solo por Shaanxi China 1556 con 830.000 víctimas.

  • Venezuela: más de 1400 muertos el miércoles, superando el récord de 1967 con 240 muertos
  • Haití 2010: 316.000 muertos con magnitud 7.0, segundo más letal de la historia mundial
  • Perú 1970: deslizamiento de tierra de 80 millones de metros cúbicos a 335 km/h, 19.000 muertos en Yungay
  • Ecuador 1587: magnitud 8.3, 40.000 muertos, el más potente jamás registrado en Ecuador
  • Chile 1939: 30.000 muertos, llevó a crear el primer código antisísmico del país

Venezuela sufrió los terremotos más mortíferos de su historia con más de 1400 muertos. La región latinoamericana ha experimentado sismos devastadores desde 1812, siendo Haití 2010 el segundo más letal globalmente con 316.000 víctimas.

El miércoles pasado, dos terremotos sacudieron la costa norte de Venezuela y su capital con una violencia que no tiene precedentes en la historia moderna del país. Cuando cesaron los temblores, más de 1400 personas habían muerto. Fue un número que borró de los registros al anterior terremoto más letal de Venezuela: el de 1967, que había dejado 240 muertos. En cuestión de horas, Venezuela pasó de tener un desastre sísmico histórico a tener el peor de su existencia como nación.

Pero Venezuela no está sola en esta tragedia. América Latina, con sus complejas zonas de fallas geológicas, ha sido azotada repetidamente por terremotos de magnitudes devastadoras. La región entera lleva siglos registrando sismos que han transformado ciudades en ruinas y dejado decenas de miles de muertos. Desde 1812 hasta hoy, diez terremotos en particular se destacan por la escala de su destrucción y el número de vidas que cobraron.

El más mortífero de todos ocurrió en Haití en 2010. Con una magnitud de 7.0, fue relativamente modesto en términos de energía liberada, pero devastador en sus consecuencias humanas. Más de 316.000 personas murieron. Solo un terremoto en la historia mundial lo superó: el de la provincia china de Shaanxi en 1556, que mató a unos 830.000. Lo que hizo tan letal al terremoto haitiano fue su ubicación: golpeó directamente Puerto Príncipe, una capital densamente poblada donde los edificios no estaban diseñados para resistir temblores fuertes. El hormigón de mala calidad, las prácticas de construcción deficientes y la ausencia de servicios de emergencia multiplicaron las muertes. El país perdió casi el 120 por ciento de su producto interno bruto en daños, unos 8000 millones de dólares.

En 1970, un terremoto de magnitud 7.9 golpeó Perú con consecuencias igualmente catastróficas pero de naturaleza diferente. El sismo submarino desestabilizó la pared norte de la montaña más alta del país, provocando el deslizamiento de tierra más mortífero jamás registrado. Casi 80 millones de metros cúbicos de hielo glacial y roca se desprendieron y bajaron a velocidades de hasta 335 kilómetros por hora hacia las localidades de Yungay y Ranrahirca. Las poblaciones fueron sepultadas bajo hasta 4 metros de lodo. De los 21.500 habitantes de Yungay, solo 2500 sobrevivieron. Casi un millón de personas en toda la región quedaron sin hogar.

Ecuador ha sufrido dos de los terremotos más letales de América Latina. En 1587, un sismo de magnitud 8.3 arrasó el país, matando a 40.000 personas. Fue el más potente que se conoce que haya golpeado Ecuador. Historiadores y testigos describieron un temblor tan violento que destruyó edificios en segundos. Casi tres siglos después, en 1797, otro terremoto de magnitud 7.7 mató a 70.000 personas en Ecuador y Colombia combinadas. Comenzó con un sismo menor en la madrugada del 15 de agosto y culminó con un temblor principal a la mañana siguiente. Una comisión gubernamental que documentó el desastre escribió que la ciudad de Ibarra estaba dormida cuando el terremoto golpeó a la 1.15 de la madrugada. En menos de tres segundos, escribieron, la ciudad se convirtió en un cementerio, con casi toda su población sepultada bajo las ruinas de sus propias casas.

Chile experimentó su terremoto más mortífero en 1939 en la ciudad sureña de Chillán, que mató a 30.000 personas. Aunque Chile es famoso por el terremoto más fuerte jamás registrado, un sismo de magnitud 9.5 en 1960, fue el de 1939 el que cobró más vidas. La sismóloga Cinna Lomnitz explicó que los materiales débiles como el adobe, combinados con la ausencia virtual de diseño de ingeniería o medidas contra fuerzas laterales, fueron responsables de la alta mortalidad. El desastre llevó a Chile a crear su primer código de construcción antisísmica.

Otros terremotos completaron la lista de los más letales: uno en 1812 en Venezuela que mató a 26.000 personas durante la guerra revolucionaria contra España; uno en 1868 en Arica que mató a 25.000 y generó un tsunami que llegó hasta Hawái y Nueva Zelanda; uno en 1917 en Guatemala que mató a 23.000 y dejó sin hogar a 1.2 millones de personas; uno en 1797 en Cumaná, Venezuela, documentado por el naturalista alemán Alexander von Humboldt; y uno en 1861 en Mendoza que destruyó la mayoría de los edificios, incluida la Basílica de San Francisco, y fue seguido por incendios que duraron días.

Lo que emerge de esta historia es un patrón claro: la geografía de América Latina la condena a vivir en una región de fallas sísmicas activas, pero son las decisiones humanas las que determinan cuántas personas mueren. La infraestructura débil, la construcción de adobe sin refuerzo, la falta de códigos antisísmicos y la densidad de población en zonas vulnerables han convertido terremotos que en otros lugares podrían ser manejables en catástrofes humanitarias. Venezuela acaba de aprender esta lección de la manera más terrible posible.

Los materiales débiles como el adobe, junto con una ausencia virtual de diseño de ingeniería o de medidas contra la fuerza lateral, contribuyeron al elevado número de víctimas mortales
— Cinna Lomnitz, sismóloga, sobre el terremoto de Chile de 1939
En menos de tres segundos, Ibarra se convirtió en un gran y lúgubre cementerio. Casi toda su población quedó sepultada bajo las ruinas de sus propias habitaciones
— Comisión gubernamental ecuatoriana, documentando el terremoto de 1797
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué un terremoto de magnitud 7.0 en Haití mató a más gente que uno de magnitud 8.3 en Ecuador?

Model

Porque la magnitud mide solo la energía liberada. Lo que mata es dónde cae esa energía. Haití fue directo a una capital densamente poblada con edificios de hormigón de mala calidad. Ecuador en 1587 fue devastador, pero la población era menor y más dispersa.

Inventor

¿Entonces la construcción es lo que realmente importa?

Model

Es lo más importante. Mira a Chile. Después del terremoto de 1939, crearon un código antisísmico. Ahora tienen el terremoto más fuerte jamás registrado, magnitud 9.5, y mueren menos personas que en sismos más débiles en otros países.

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¿Qué pasó en Perú en 1970 que fue tan diferente?

Model

Fue un desastre de dos capas. El terremoto submarino desestabilizó una montaña. Casi 80 millones de metros cúbicos de hielo y roca bajaron a 335 kilómetros por hora. No fue solo el sismo; fue el sismo más lo que vino después.

Inventor

¿Hay algo que conecte todos estos terremotos?

Model

La pobreza y la infraestructura débil. Adobe sin refuerzo, hormigón de mala calidad, falta de códigos de construcción. Son los mismos factores en Haití, en Guatemala, en Mendoza. La geografía es el destino, pero la construcción es la diferencia entre un desastre y una tragedia.

Inventor

¿Venezuela sabía que esto era posible?

Model

Tenían el terremoto de 1967 con 240 muertos. Pero 1400 es seis veces peor. Eso sugiere que en los últimos 60 años, la población creció, la construcción no mejoró lo suficiente, o ambas cosas.

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