En la era digital, la guerra económica ha encontrado un nuevo campo de batalla: los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial global. Irán, incapaz de enfrentarse militarmente a Estados Unidos en términos convencionales, ha comenzado a bombardear instalaciones tecnológicas en el Golfo Pérsico, apuntando al corazón de una economía que depende cada vez más de la nube y el cómputo. Este giro estratégico revela una verdad incómoda de nuestro tiempo: la infraestructura digital, invisible y omnipresente, se ha convertido en el nuevo territorio disputado de las grandes potencias.