Los centros de datos absorben el 31% de la inversión inmobiliaria global

Los centros de datos son ya un activo esencial para la evolución de la economía global
Gonzalo Martín de Colliers describe cómo la IA ha redefinido el rol de la infraestructura digital en los mercados.

En los primeros nueve meses de 2025, los centros de datos han reclamado el 31% de toda la inversión inmobiliaria global, duplicando su participación histórica y desplazando a sectores tradicionales como el industrial o las oficinas. Detrás de este giro está la inteligencia artificial y la demanda digital creciente, que han convertido la infraestructura de servidores en el cimiento invisible de la economía contemporánea. El capital fluye hacia Estados Unidos, Asia-Pacífico y Europa, aunque en este último continente la escasez energética y las exigencias de sostenibilidad amenazan con frenar una expansión que, por ahora, parece imparable.

  • Los data centers han absorbido el 31% de la inversión inmobiliaria global en 2025, duplicando su peso histórico y superando a activos consolidados como oficinas e industrial.
  • La inteligencia artificial actúa como acelerador: OpenAI prevé gastar más de 85.000 millones de dólares anuales en alquiler de servidores hasta 2030, ilustrando la escala de la apuesta tecnológica.
  • Europa atrae capital internacional pero enfrenta una contradicción crítica: sus redes eléctricas no siempre pueden sostener la voracidad energética de los nuevos centros de datos.
  • Italia ya experimenta fuga de inversión por saturación eléctrica y regulación estricta, señalando que no todos los mercados europeos podrán absorber este boom sin consecuencias.
  • Los inversores responden reorganizándose: refuerzan alianzas estratégicas y recurren a plataformas especializadas para asegurar acceso a infraestructuras que ya consideran activos esenciales.

Entre enero y septiembre de 2025, los centros de datos absorbieron el 31% de toda la inversión inmobiliaria global, según el informe Global Investor Outlook 2026 de Colliers. La cifra duplica el promedio histórico desde 2020 y señala un cambio profundo: estos complejos de servidores han dejado de ser un nicho especializado para convertirse en el motor del mercado inmobiliario mundial, superando a sectores tradicionales como el industrial y las oficinas.

El impulso viene de la inteligencia artificial y del consumo digital en expansión constante. Las plataformas tecnológicas a escala planetaria necesitan infraestructuras físicas masivas, y los inversores lo saben. OpenAI, por ejemplo, prevé destinar más de 85.000 millones de dólares anuales al alquiler de servidores de respaldo hasta 2030, una cifra que ilustra hasta qué punto las grandes tecnológicas están apostando su futuro a estos activos.

Geográficamente, Estados Unidos mantiene el liderazgo por su madurez de mercado, pero Asia-Pacífico y Europa concentran los nuevos desarrollos. El capital internacional mira a Europa con interés, aunque con cautela: la disponibilidad energética es un cuello de botella real en un continente donde la transición verde es prioridad política. Italia ya registra fuga de inversión por saturación eléctrica y regulación creciente, un aviso de que la expansión tiene límites.

Ante este escenario, los inversores refuerzan alianzas estratégicas y recurren a plataformas especializadas para gestionar activos críticos. Como resume Gonzalo Martín, de Colliers EMEA, la digitalización y la inteligencia artificial han convertido los centros de datos en un pilar esencial de la economía global. Lo que ocurre en esos complejos de servidores ya no es un detalle técnico: es el fundamento sobre el que se construye el futuro económico.

Los centros de datos han dejado de ser un rincón especializado del mercado inmobiliario para convertirse en su motor principal. Entre enero y septiembre de 2025, estos complejos de servidores absorbieron el 31% de toda la inversión inmobiliaria global, según el informe Global Investor Outlook 2026 de Colliers. Es una cifra que duplica el promedio histórico desde 2020 y marca un giro fundamental en cómo los inversores ven el mundo.

Esta transformación no es accidental. Detrás está el auge de la inteligencia artificial, el consumo digital en expansión constante, y la necesidad urgente de infraestructuras que puedan sostener plataformas tecnológicas a escala planetaria. Los data centers han superado a sectores inmobiliarios tradicionales como el industrial y las oficinas. Solo el multifamily, el segmento residencial de inversión, los supera en volumen de capital captado.

Geográficamente, el mapa sigue siendo desigual pero está cambiando. Estados Unidos mantiene el liderazgo indiscutible gracias a su madurez de mercado y su capacidad instalada ya consolidada. Pero Asia-Pacífico y Europa emergen como regiones clave donde se concentran los nuevos desarrollos. El capital internacional sigue fluyendo hacia Europa con atractivo considerable, aunque con advertencias que no pueden ignorarse.

La disponibilidad energética es una de ellas. Los centros de datos consumen cantidades enormes de electricidad, y en un continente donde la transición energética es una prioridad política, esto genera tensiones. Las exigencias de sostenibilidad crecen también, y ambas presiones podrían ralentizar la expansión en algunos mercados europeos en los años que vienen. Italia, por ejemplo, ya experimenta una fuga de inversión: la saturación de la red eléctrica y la regulación están desviando capital hacia otros destinos.

La escala de lo que está en juego es difícil de captar. OpenAI invertirá más de 85.000 millones de dólares anuales hasta 2030 solo en alquiler de servidores de respaldo. Es una cifra que ilustra cómo las empresas tecnológicas más grandes del mundo están apostando su futuro a infraestructuras de datos cada vez más masivas.

Ante esta velocidad de cambio, los inversores están reorganizándose. Refuerzan alianzas estratégicas y recurren a plataformas especializadas para asegurar acceso a infraestructuras críticas y optimizar la gestión de activos. Gonzalo Martín, responsable de Capital Markets para Data Centres en Colliers EMEA, lo resume así: la digitalización y el desarrollo de casos de uso de inteligencia artificial han llevado a un nuevo escenario donde los centros de datos son ya un activo esencial para la evolución de la economía global.

Lo que sucede en estos complejos de servidores, en otras palabras, no es un detalle técnico. Es el fundamento sobre el que se construye el futuro económico.

La digitalización y el desarrollo de casos de uso de IA sitúan a los centros de datos como un activo esencial para la evolución de la economía global
— Gonzalo Martín, Head of Data Centres Capital Markets, Colliers EMEA
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué ahora? ¿Qué cambió para que los centros de datos pasaran de ser un activo secundario a absorber casi un tercio de toda la inversión inmobiliaria?

Model

La inteligencia artificial aceleró todo. De repente, entrenar modelos, almacenar datos, procesar información en tiempo real dejó de ser una necesidad marginal. Se convirtió en el corazón de la economía digital. Y eso requiere infraestructura física masiva.

Inventor

Pero Estados Unidos ya tenía esa infraestructura. ¿Por qué Europa y Asia-Pacífico están ganando peso ahora?

Model

Porque la demanda superó la capacidad. Los inversores necesitaban diversificar, reducir riesgos geográficos. Y hay mercados emergentes con potencial de crecimiento que Estados Unidos ya no tiene. Pero hay un problema: la energía.

Inventor

La energía. Eso suena como un cuello de botella real.

Model

Lo es. Un centro de datos consume como una ciudad pequeña. En Europa, donde la transición energética es política de Estado, eso crea fricción. Italia lo está viviendo ahora: saturación de red, regulación más estricta, y el capital se va a otro lado.

Inventor

¿Entonces la sostenibilidad podría frenar esto?

Model

No frenar. Pero sí ralentizar y redirigir. Los inversores no van a desaparecer. Van a buscar lugares donde puedan construir con menos resistencia regulatoria, o donde haya energía renovable abundante.

Inventor

Y mientras tanto, OpenAI gasta 85.000 millones al año en servidores.

Model

Exacto. Las grandes tecnológicas están apostando sumas que parecen de ciencia ficción. Eso establece el ritmo para todo el sector. Los inversores ven eso y piensan: aquí está el dinero real.

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