Los bonobos son mucho más agresivos de lo que se creía, según nuevo estudio

Las hembras no necesariamente buscan hombres más amables
Lo que los investigadores descubrieron sobre el éxito reproductivo de los machos bonobos más agresivos desafía décadas de suposiciones sobre la sociedad bonobo.

Durante décadas, los bonobos fueron elevados a símbolo de una naturaleza más compasiva, un espejo en el que la humanidad podía verse sin vergüenza. Un nuevo estudio publicado en Current Biology por investigadores de la Universidad de Boston desafía esa imagen al revelar que los machos de bonobo protagonizan enfrentamientos agresivos con una frecuencia 2,8 veces mayor que los chimpancés, aunque su violencia permanece contenida entre machos y nunca escala a coaliciones letales. La ciencia, una vez más, nos recuerda que la naturaleza resiste las narrativas que le imponemos.

  • Décadas de investigación habían construido al bonobo como el primate pacífico por excelencia, pero los datos de campo en Kokolopori y Gombe derrumban esa certeza con cifras contundentes.
  • Los machos de bonobo protagonizan agresiones físicas tres veces más frecuentes que los chimpancés, un hallazgo que tomó por sorpresa incluso a los propios investigadores.
  • A diferencia de los chimpancés, que atacan en coaliciones y también agreden a hembras, los bonobos pelean casi siempre uno contra uno y sin consecuencias letales, lo que matiza pero no cancela el dato.
  • Lo más perturbador: los machos bonobos más agresivos obtienen más oportunidades de apareamiento, incluso en una especie donde las hembras ostentan mayor poder social.
  • El estudio no busca destruir la imagen del bonobo pacífico, sino complejizarla: la agresión y la conciliación coexisten en la misma especie, igual que en nosotros.

Durante décadas, los bonobos ocuparon un lugar privilegiado en la imaginación científica: los primates que resuelven sus conflictos con sexo en lugar de violencia, un contrapunto tranquilizador frente a los agresivos chimpancés. Un estudio reciente publicado en Current Biology, liderado por investigadores de la Universidad de Boston, ha sacudido esa narrativa con evidencia directa y meticulosa.

El equipo observó doce bonobos en la Reserva Kokolopori, en la República Democrática del Congo, y catorce chimpancés en el Parque Nacional Gombe, en Tanzania. Usando «seguimientos focales» —acompañando a los animales desde el amanecer hasta el anochecer y registrando cada interacción agresiva—, los investigadores obtuvieron la primera comparación directa entre ambas especies con métodos idénticos. Los resultados fueron inequívocos: los machos de bonobo participaron en agresiones 2,8 veces más frecuentes que los chimpancés, y en agresiones físicas tres veces más a menudo.

Sin embargo, el contexto importa. Mientras los chimpancés atacan también a hembras y actúan en coaliciones —el 13,2% de sus agresiones son grupales—, los bonobos pelean casi exclusivamente entre machos y solo el 1% de sus enfrentamientos involucra alianzas. Nunca se ha documentado que se maten entre sí, y su falta de territorialidad les permite disputar sin las consecuencias devastadoras que enfrentan los chimpancés.

Lo que más sorprendió fue el vínculo entre agresión y reproducción: en ambas especies, los machos más agresivos consiguieron más oportunidades de apareamiento. En los bonobos, donde las hembras tienen considerable poder social, este hallazgo resultó especialmente inesperado. La antropóloga Maud Mouginot, directora del estudio, fue directa: «Las hembras no necesariamente buscan hombres más amables».

El bonobo, concluye la investigación, no es el ángel que la ciencia imaginó ni una simple versión suavizada del chimpancé. Es una criatura más contradictoria y más interesante: capaz de ternura y brutalidad, de conciliación y pelea, un recordatorio de que la complejidad moral no es exclusiva de los humanos.

Durante décadas, los bonobos han ocupado un lugar especial en la imaginación científica: los primates pacíficos, resolutivos, que resuelven sus conflictos con sexo en lugar de violencia. Mientras los chimpancés reflejan nuestro lado más agresivo y dominante, se suponía que los bonobos encarnaban una alternativa más suave. Pero un estudio reciente publicado en Current Biology ha puesto en tela de juicio esta narrativa reconfortante. Investigadores de la Universidad de Boston descubrieron algo que los sorprendió: los machos de bonobo son en realidad más agresivos que sus primos chimpancés, al menos cuando se mide la frecuencia de los enfrentamientos dentro de sus propias comunidades.

La investigación es la primera en comparar directamente el comportamiento agresivo de ambas especies utilizando métodos idénticos de observación. El equipo examinó a doce bonobos en la Reserva Kokolopori Bonobo en la República Democrática del Congo y catorce chimpancés en el Parque Nacional Gombe en Tanzania. Los científicos emplearon lo que llaman «seguimientos focales»: se posicionaban en los nidos de los animales al amanecer, esperaban a que despertaran, y luego los seguían durante todo el día, registrando cada interacción agresiva, quién estaba involucrado, y si la agresión era física o simplemente una persecución. Era trabajo tedioso, meticuloso, el tipo de observación que requiere paciencia infinita.

Los números fueron contundentes. Los bonobos machos participaron en interacciones agresivas 2,8 veces más frecuentemente que los chimpancés, y en agresiones físicas 3 veces más a menudo. Pero hay un matiz importante en estos datos. Mientras que los bonobos canalizaban casi toda su agresión hacia otros machos, los chimpancés eran más propensos a atacar a las hembras. Además, cuando los chimpancés se volvían violentos, tendían a hacerlo en coaliciones: grupos de machos actuando juntos. Solo el 1% de las agresiones de bonobo involucraban estas alianzas de grupo, comparado con el 13,2% en chimpancés. Los investigadores sugieren que estas coaliciones podrían ser un mecanismo de contención: las peleas entre grupos de machos son más peligrosas, y los conflictos internos debilitan la capacidad de un grupo para defenderse de rivales externos. Los bonobos, sin embargo, no enfrentan esta presión. Sus disputas son casi siempre uno contra uno, nunca se ha documentado que se maten entre sí, y no son territoriales, lo que significa que sus comunidades pueden permitirse el lujo de discutir sin temor a consecuencias más amplias.

Lo que resultó más sorprendente fue lo que sucedió después de la agresión. En ambas especies, los machos más agresivos obtuvieron más oportunidades de apareamiento. Esto fue especialmente inesperado en los bonobos, cuya estructura social es codominante: las hembras a menudo tienen más poder que los machos, a diferencia de los chimpancés, donde las coaliciones de machos pueden forzar a las hembras a reproducirse. Maud Mouginot, la antropóloga que dirigió el estudio, lo expresó con claridad: los machos bonobos más agresivos consiguen más cópulas, algo que los investigadores no esperaban encontrar. «Significa que las hembras no necesariamente buscan hombres más amables», señaló.

Este hallazgo desafía una hipótesis que ha dominado el pensamiento antropológico durante años: la idea de que la agresión ha sido seleccionada contra en los bonobos y los humanos, pero no en los chimpancés. Si eso fuera cierto, esperaríamos ver menos agresión en los bonobos, no más. Mouginot es cuidadosa al interpretar lo que significa esto. «La idea no es invalidar la imagen de que los bonobos son pacíficos», dice. «La idea es que hay mucha más complejidad en ambas especies». Los chimpancés y los bonobos utilizan la agresión de maneras diferentes, por razones diferentes. Quizás el bonobo no es el ángel que imaginamos, pero tampoco es simplemente una versión más suave del chimpancé. Es algo más complicado, más contradictorio, más interesante: un animal que puede ser tanto juguetón como brutal, que resuelve algunos conflictos con sexo pero otros con violencia, y cuyas hembras, a pesar de su poder social, parecen preferir a los machos que saben cómo pelear.

Los chimpancés y los bonobos utilizan la agresión de diferentes maneras por razones específicas. La idea es que hay mucha más complejidad en ambas especies.
— Maud Mouginot, antropóloga y autora principal del estudio
Los bonobos machos que son más agresivos obtienen más cópulas con las hembras, algo que no esperaríamos.
— Maud Mouginot
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué nos importa tanto cómo se comportan estos animales? ¿Qué estamos buscando realmente cuando estudiamos a los bonobos?

Model

Buscamos un espejo. Los bonobos y los chimpancés son nuestros parientes más cercanos genéticamente, apenas un 1,3% de diferencia. Cuando decimos que los chimpancés reflejan nuestro lado agresivo y los bonobos nuestro lado pacífico, estamos tratando de entender qué somos nosotros. Si los bonobos realmente son pacíficos, entonces la agresión no es inevitable en los primates. Pero si resulta que son tan agresivos como los chimpancés, eso cambia la conversación.

Inventor

Entonces este estudio es una corrección, ¿no? Una forma de decir que nos equivocamos sobre los bonobos.

Model

Es más sutil que eso. No es que los bonobos sean tan agresivos como los chimpancés en el mismo sentido. Los bonobos atacan a otros bonobos, casi siempre machos contra machos. Los chimpancés atacan a las hembras y lo hacen en grupos. Son formas diferentes de ser violentos, con consecuencias diferentes.

Inventor

¿Y qué pasa con la idea de que los bonobos resuelven todo con sexo? ¿Eso sigue siendo cierto?

Model

Probablemente. Pero ahora sabemos que también resuelven cosas con violencia. Ambas cosas pueden ser verdaderas. Un bonobo puede ser juguetón y sexual y aún así golpear a otro bonobo. No son categorías que se excluyan mutuamente.

Inventor

El hallazgo sobre el apareamiento es extraño, ¿verdad? Los machos agresivos tienen más éxito reproductivo incluso en una sociedad donde las hembras tienen poder.

Model

Sí, eso sugiere que el poder social de las hembras bonobas tiene límites. O que las hembras valoran algo en la agresión que no esperábamos. Quizás la capacidad de defenderse, o la confianza que viene con la dominancia. No sabemos exactamente qué está pasando en la mente de una hembra bonobo cuando elige a un macho.

Inventor

¿Esto significa que la hipótesis de la autodomesticación está equivocada?

Model

Está cuestionada, al menos. La hipótesis dice que la agresión fue seleccionada contra en los bonobos y los humanos. Pero si los bonobos son más agresivos que los chimpancés, eso no encaja. A menos que estemos midiendo el tipo equivocado de agresión, o a menos que la autodomesticación sea más complicada de lo que pensamos.

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