Cada vez que una familia cierra la puerta de su hogar para irse de vacaciones, deja atrás un silencio que puede volverse peligroso. Los cuerpos de bomberos, incluida la Brigada de Londres, llevan años señalando que la tostadora —ese aparato cotidiano y casi invisible— es el electrodoméstico que mayor riesgo de incendio representa cuando permanece enchufado sin uso. Las migas acumuladas, los objetos cercanos y un eventual fallo eléctrico son suficientes para transformar una ausencia en una tragedia. El gesto de desenchufarla antes de partir es pequeño, pero su peso es enorme.