En plena era de beneficios históricos, la banca española ejecuta en silencio una de sus mayores contracciones territoriales y laborales en años recientes: 440 sucursales cerradas y casi 7.000 empleos eliminados en apenas doce meses. Lo que los balances celebran como eficiencia, muchas comunidades lo experimentan como abandono. La paradoja revela una tensión antigua entre el imperativo del capital y la función social que la banca aún debe cumplir en una sociedad que no ha terminado de digitalizarse.
Los bancos españoles cierran 440 sucursales y despiden casi 7.000 empleados en pleno auge de resultados
Casi 7.000 empleados de banca española pierden sus puestos de trabajo en un año, con Santander acumulando 8.399 salidas globales más 1.000 prejubilaciones previstas hasta 2028.