Me tenían que inyectar antes de salir al escenario para aguantar
Desde los 15 años, la cantante mexicana Litzy carga con una enfermedad invisible que el mundo del espectáculo rara vez permite nombrar: la fibromialgia. Durante más de dos décadas, ha construido una carrera artística sobre un cuerpo que le exige un precio silencioso y constante. Su historia es la de millones de personas que aprenden a habitar el dolor sin que nadie lo vea, y que un día encuentran el valor de decirlo en voz alta.
- A los 19 años, una crisis severa la dejó hospitalizada 15 días con los músculos paralizados y la piel tan sensible que el roce de las sábanas le quemaba.
- Durante años actuó sin revelar que necesitaba inyecciones de Neurobion antes de cada show para poder soportar cuatro horas de baile y coreografías intensas.
- El diagnóstico tardó años en llegar: dos de ellos los pasó tratándose por una arritmia que nunca tuvo, mientras la fibromialgia avanzaba sin nombre.
- En 2017, durante el 90's Pop Tour, Litzy rompió su silencio y admitió públicamente el costo real de cada actuación.
- Hoy, cuando el dolor se vuelve insoportable, simplemente se queda en cama; la enfermedad sigue dictando límites que ningún escenario puede ignorar.
Litzy tiene 38 años y lleva más de dos décadas conviviendo con algo que muy pocos a su alrededor conocen en profundidad. La fibromialgia entró en su vida cuando era adolescente, pero los médicos tardaron en reconocerla: durante dos años la trataron por una arritmia que no tenía, mientras el verdadero origen de su sufrimiento permanecía sin nombre.
Su carrera despegó a finales de los noventa, primero con el grupo Jeans y luego como solista. Pero a los 19 años llegó una crisis que lo cambió todo: palpitaciones, músculos contracturados, insomnio severo y una fatiga que no cedía ni después de dormir. Aprendió a vivir con eso en silencio, sin querer ser percibida como víctima.
Fue en 2017, durante la gira 90's Pop Tour, cuando finalmente habló. Confesó que antes de cada concierto necesitaba inyecciones de Neurobion para poder aguantar cuatro horas de show con coreografías exigentes. 'Fue una locura y no sé cómo lo hice', admitió con la honestidad de quien por fin puede nombrar lo que ocultaba.
La fibromialgia le afecta la espalda baja, el cuello, el tórax y los muslos, pero también trae insomnio, niebla mental, migrañas y fatiga crónica. Intentó hacer ejercicio durante seis meses, pero la ciática y las indicaciones médicas se lo impidieron. Ahora, cuando el dolor arrecia, simplemente se queda en cama. Más de veinte años después, Litzy sigue subiendo a los escenarios, solo que ahora lo hace sabiendo exactamente lo que cada actuación le cuesta.
Litzy tiene 38 años y lleva más de dos décadas conviviendo con una enfermedad que pocos en su círculo cercano conocen en detalle. La fibromialgia llegó a su vida cuando era apenas una adolescente, alrededor de los 15 años, aunque en ese momento los médicos no acertaron con el diagnóstico. Le dijeron que tenía arritmia, así que pasó dos años bajo tratamiento por una condición que no era la suya.
La cantante mexicana comenzó su carrera a finales de 1996 como parte del grupo Jeans, pero fue en 1998, con apenas 16 años, cuando decidió lanzarse como solista. Esos fueron años de ascenso constante: escenarios, estudios de grabación, giras. Mientras tanto, su cuerpo le enviaba señales que ella aprendería a interpretar mucho después. A los 19 años llegó la crisis que cambió todo. Palpitaciones extrañas la llevaron al hospital, donde pasó 15 días en observación. Los trapecios inflamados, las contracturas musculares, la sensación de que hasta el roce de las sábanas quemaba su piel. Perdió fuerza. Se paralizó. El insomnio se convirtió en su compañero nocturno, y cuando lograba dormir, despertaba exhausta, como si no hubiera descansado en absoluto.
Durante años aprendió a vivir con esto sin hablar demasiado al respecto. No quería ser vista como víctima, así que guardó silencio sobre lo que realmente le costaba cada actuación. Pero en 2017, durante la gira 90′s Pop Tour junto a otros artistas de su generación, decidió contar la verdad. Los dolores en la espalda eran insoportables. Antes de cada concierto, necesitaba que le inyectaran Neurobion, un medicamento que le permitía aguantar cuatro horas de show llenas de bailes y coreografías intensas. "Fue una locura y no sé cómo lo hice", reconoció en una entrevista con People en Español, con la honestidad de alguien que finalmente podía nombrar lo que había estado ocultando.
La fibromialgia es una enfermedad crónica que no entiende de horarios ni de compromisos profesionales. Se caracteriza por un dolor musculoesquelético generalizado acompañado de una hipersensibilidad exagerada en múltiples puntos del cuerpo. En Litzy, los síntomas aparecen principalmente en la espalda baja, el cuello, el tórax y los muslos. Pero también hay insomnio, fatiga crónica, dificultad para concentrarse, problemas de memoria. A veces hay migrañas. A veces hay sequedad en los ojos y la boca. A veces hay un zumbido constante en los oídos.
Intentó hacer ejercicio en algún momento. Seis meses de rutina consistente. Pero la ciática se lo prohibió, y los médicos le dijeron que no podía levantar pesas. Así que dejó de intentarlo. Ahora, cuando los dolores se vuelven insoportables, simplemente se queda en la cama todo el día. Trata de no pensar en la enfermedad, de no dejar que la paralice mentalmente como lo hace físicamente. Pero la realidad es que afecta su vida más de lo que quisiera admitir. Más de 20 años después de que comenzó a sentir los primeros síntomas, Litzy sigue siendo una artista que trabaja, que actúa, que canta. Solo que ahora lo hace sabiendo exactamente el precio que paga cada vez que sube a un escenario.
Notable Quotes
Me tenían que inyectar Neurobion antes de salir al escenario para aguantar un show de cuatro horas, con muchos bailes y coreografías. Si te soy honesta, fue una locura y no sé cómo lo hice— Litzy, en entrevista con People en Español
El roce de las sábanas me quemaba la piel, al mínimo roce era un dolor espantoso. De pronto empecé a dejar de moverme, medio perdí la fuerza y me paralicé— Litzy, describiendo una crisis de fibromialgia
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cuándo supiste realmente qué era lo que te estaba pasando?
No fue inmediato. A los 15 años empecé a sentir cosas raras, pero los médicos dijeron que era arritmia. Pasé dos años tratando eso. Luego, a los 19, tuve una crisis tan fuerte que me hospitalizaron 15 días. Ahí fue cuando finalmente entendí que esto era algo más serio, algo que iba a estar conmigo para siempre.
Describe cómo se siente cuando llega una crisis fuerte.
Es como si tu cuerpo se rebelara contra ti. Los músculos se inflaman, se contraen. El roce más mínimo duele. Las sábanas te queman la piel. Pierdes fuerza, te paraliza. Y luego está el insomnio, el cansancio que no se va aunque duermas. Siempre hay algo que duele.
¿Cómo lidiaste con esto mientras construías tu carrera?
Aprendí a no hablar de ello. No quería que me vieran como una víctima. Así que simplemente seguía adelante. Pero en 2017, durante la gira, tuve que ser honesta. Me estaban inyectando medicamentos antes de cada show solo para poder estar en el escenario cuatro horas.
¿Qué significa eso para ti ahora, haber hablado públicamente?
Significa que ya no tengo que cargar esto solo. Significa que otras personas que sufren lo mismo saben que no están solas. Y significa que puedo dejar de pretender que esto no existe.
¿Hay algo que hayas tenido que abandonar por la fibromialgia?
Intenté hacer ejercicio regularmente. Seis meses. Pero el dolor en la ciática fue demasiado, y me prohibieron levantar pesas. Así que tuve que dejar eso. Hay muchas cosas pequeñas que tienes que soltar cuando vives con dolor crónico.
¿Cómo es vivir con esto día a día?
Es aprender a no pensar en ello constantemente, pero también es aceptar que algunos días simplemente no puedes levantarte de la cama. Es encontrar el equilibrio entre seguir adelante y escuchar a tu cuerpo cuando te dice que necesita descansar.