En las márgenes donde lo silvestre y lo urbano se rozan, un aguará guazú encontrado en un edificio abandonado de Puerto General San Martín completó su ciclo de rehabilitación y fue devuelto esta semana a la Reserva Natural El Fisco. La especie, declarada Monumento Natural Provincial por la Ley 12.182, encarna la tensión entre el avance humano sobre el territorio y la persistencia de la vida salvaje. Su regreso al monte no es solo un acto técnico: es un recordatorio de que la coexistencia requiere protocolos, voluntad institucional y, sobre todo, la humildad de saber cuándo hacerse a un lado.