Letras, depósitos y fondos monetarios: dónde rentabiliza más un ahorrador con 50.000 euros

Algo es mejor que nada mientras esperas decisiones más arriesgadas
Los productos conservadores protegen el capital pero no generan rentabilidad real frente a la inflación del 2,8%.

Tras años de sequía financiera para el ahorrador prudente, el endurecimiento monetario del Banco Central Europeo ha devuelto vida a tres instrumentos clásicos: las letras del Tesoro, los depósitos bancarios y los fondos monetarios. Cada uno representa una filosofía distinta ante el tiempo, el riesgo y el fisco, y ninguno, por sí solo, logra superar la inflación del 2,8% que silenciosamente erosiona el poder adquisitivo. La pregunta que se abre ante 50.000 euros no es solo cuánto rinden, sino qué tipo de relación quiere el inversor con su propio dinero.

  • Después de años de rendimientos casi nulos, los ahorradores conservadores españoles enfrentan ahora una paradoja: hay opciones reales, pero ninguna garantiza ganar terreno frente a una inflación del 2,8%.
  • Las letras del Tesoro lideran en seguridad y superan el 2,5% anual, pero el dinero queda inmovilizado y Hacienda se lleva el 19% de los intereses al vencimiento.
  • Los depósitos de entidades digitales como Revolut (3,51%) o Trade Republic (3,04%) ofrecen la mayor rentabilidad inmediata, aunque con límites de capital remunerado y sin las ventajas fiscales de los fondos.
  • Los fondos monetarios rinden menos en el corto plazo —cerca del 2,06% anualizado—, pero el interés compuesto y el diferimiento fiscal los convierten en una herramienta más eficiente para horizontes más largos.
  • Quien aspire a una rentabilidad real por encima de la inflación deberá asumir más riesgo, mirando hacia fondos de renta fija con vencimientos más largos y rentabilidades históricas superiores al 4%.

Después de años de tasas estancadas, los ahorradores conservadores españoles vuelven a tener opciones concretas. La política monetaria restrictiva del BCE ha revitalizado tres productos clásicos —letras del Tesoro, depósitos y fondos monetarios—, cada uno con su propio equilibrio entre rentabilidad, fiscalidad y flexibilidad.

Las letras del Tesoro encabezan la tabla en seguridad: los rendimientos actuales superan el 2,5% anual, lo que para 50.000 euros equivale a unos 1.283 euros brutos al vencimiento. El inconveniente es su rigidez: el dinero queda comprometido hasta el vencimiento, los intereses tributan al 19% y no se benefician del interés compuesto.

Los depósitos y cuentas remuneradas han mejorado notablemente. Las entidades digitales lideran: Revolut ofrece hasta el 3,51% y Trade Republic el 3,04%, lo que generaría entre 1.500 y 1.755 euros brutos anuales sobre 50.000 euros. La banca tradicional y digital española también compite, aunque con tipos algo más moderados. Su ventaja es la previsibilidad; su límite, los topes de capital remunerado y una fiscalidad menos favorable que la de los fondos.

Los fondos monetarios rinden menos a primera vista —alrededor del 2,06% anualizado—, pero compensan con dos ventajas estructurales: el interés compuesto, que acumula ganancias sobre ganancias sin intervención del inversor, y el diferimiento fiscal, que permite no tributar hasta el momento del reembolso. Además, los traspasos entre fondos no generan peaje fiscal, lo que otorga una flexibilidad estratégica única si el entorno de tipos cambia.

Sin embargo, hay un dato que reencuadra todo el análisis: la inflación se sitúa en el 2,8%. Ninguno de estos tres productos conservadores garantiza una rentabilidad real positiva. Para quien quiera no solo preservar sino aumentar su poder adquisitivo, será necesario asumir algo más de riesgo, explorando fondos de renta fija con vencimientos más largos y rentabilidades históricas que oscilan entre el 4,3% y el 6% anualizado.

Después de años de tasas de interés estancadas y ofertas bancarias cada vez más escasas, los ahorradores conservadores españoles vuelven a encontrar opciones reales para hacer crecer su dinero. El Banco Central Europeo ha endurecido su política monetaria para combatir la inflación, y ese cambio ha traído consigo un resurgimiento de tres productos clásicos: las letras del Tesoro, los depósitos bancarios y los fondos monetarios. Cada uno ofrece un perfil diferente de rentabilidad, fiscalidad y flexibilidad, y la elección correcta depende menos de cuál sea "mejor" en abstracto que de qué prioridades tenga cada inversor.

Las letras del Tesoro se han posicionado como la opción más rentable en el corto plazo. En la última subasta, los rendimientos alcanzaron el 2,244% para letras a tres meses, el 2,409% a seis meses, el 2,524% a nueve meses y el 2,523% a doce meses. Para alguien que invierta 50.000 euros en letras a un año, eso significa aproximadamente 1.283 euros brutos en intereses al vencimiento. El atractivo principal es doble: la seguridad que proporciona la deuda pública española y una rentabilidad que supera el 2,5%, nivel que no se veía desde hace meses. Pero hay un costo oculto. El dinero queda comprometido hasta el vencimiento si se quiere asegurar esa rentabilidad. Existe un mercado secundario donde se pueden vender antes de tiempo, pero eso puede generar ganancias o pérdidas según las condiciones del momento. Además, los intereses están sujetos a tributación del 19%, lo que en este ejemplo significa unos 244 euros a Hacienda. Y si el inversor quiere mantener o aumentar su inversión, debe esperar a que venza la actual y hacer una nueva compra, perdiendo así parte del efecto del interés compuesto.

Los depósitos y cuentas remuneradas han mejorado significativamente sus ofertas. Banca March ofrece el 2,5% a doce meses con un mínimo de 30.000 euros. WiZink llega al 2,85% a 18 meses desde 5.000 euros. Arquia Banca paga el 2,5% a seis meses. Renault Bank ofrece el 2,63% a 12 meses. Entre las cuentas remuneradas, Openbank y Bankinter ofrecen el 2,5%, mientras que Sabadell paga el 2%. Las entidades digitales son más competitivas: Trade Republic alcanza el 3,04% y Revolut llega al 3,51% para nuevos clientes. MyInvestor acaba de elevar su remuneración al 2,5% para nuevos clientes y al 3,25% para titulares de cuenta premium, que cuesta 7,99 euros mensuales. Aunque las diferencias parezcan pequeñas en porcentaje, el impacto es significativo. Un ahorro de 50.000 euros remunerado al 3% genera aproximadamente 1.500 euros brutos anuales. A un 3,51%, la ganancia sube a unos 1.755 euros brutos al año. La principal ventaja de estos productos es su sencillez: el cliente sabe desde el primer día exactamente cuánto recibirá y no está expuesto a los vaivenes del mercado. El inconveniente es que la fiscalidad juega en su contra comparado con los fondos monetarios, y los bancos suelen establecer límites máximos sobre el dinero que están dispuestos a remunerar.

Los fondos monetarios representan la tercera opción clásica. Invierten en activos de muy corto plazo y su rentabilidad sigue de cerca los tipos oficiales del BCE. El Groupama Trésorerie ha ofrecido una rentabilidad media mensual del 0,17% en los primeros meses del año, equivalente a aproximadamente un 2,06% anualizado. La Française Trésorerie también ofrece una media mensual del 0,17%, lo que daría un 2,06% anual. El AXA Trésor Court está en torno al 0,17% mensual, suponiendo un 2,11% anualizado. Para 50.000 euros, estas rentabilidades implicarían ganancias cercanas a los 1.050 euros brutos anuales. A primera vista, los fondos monetarios parecen menos atractivos que las letras y los mejores depósitos. Pero tienen dos ventajas decisivas. La primera es el efecto del interés compuesto: los intereses generados se acumulan automáticamente, generando nuevos intereses. Si alguien deja 50.000 euros durante un año con una rentabilidad del 2,1%, obtiene 1.050 euros. Si deja intacta esa inversión otro año más, obtiene 1.072 euros adicionales, no 1.050. La segunda ventaja es el tratamiento fiscal. Mientras la inversión se mantenga, no hay que tributar por las ganancias acumuladas. Los impuestos se pagan solo cuando se vende todo el fondo o una parte. Además, la normativa permite traspasos entre fondos sin peaje fiscal, lo que significa que si el banco central cambia de rumbo hacia tipos bajos, se puede mover el dinero a otros fondos de inversión sin pagar impuestos.

La decisión final depende de las prioridades de cada ahorrador. Quien busque la rentabilidad inmediata más alta encontrará las mejores oportunidades en ciertas cuentas remuneradas y depósitos que superan el 3%. Quien prefiera deuda pública puede obtener más del 2,5% anual con las letras del Tesoro. Quien valore la flexibilidad y la eficiencia fiscal seguirá encontrando en los fondos monetarios una alternativa sólida, especialmente si los tipos de interés se mantienen en niveles elevados. Pero hay un factor que lo cambia todo: la inflación está en el 2,8% según los datos más recientes de junio. Cualquier rentabilidad por debajo de esa cifra significa una pérdida de poder adquisitivo. Los productos más conservadores pueden ayudar a mitigar el efecto de la inflación, pero generalmente no son suficientes para generar una rentabilidad que aumente el poder adquisitivo real. Para eso es necesario asumir algo más de riesgo con fondos de renta fija, mixta o variable. Los fondos de renta fija, a diferencia de los monetarios, invierten en bonos con vencimientos más largos, tanto de deuda pública como corporativa. Su valor fluctúa cuando cambian los tipos de interés o las expectativas sobre política monetaria, pero suelen ser más predecibles que otros activos. El Twelve Capital UCITS ICAV - Twelve Cat Bond Fund tiene un nivel de riesgo de 2 sobre 7 y ofrece una rentabilidad anualizada media del 6% desde su creación. El R-co Conviction Credit Euro también tiene un riesgo de 2 sobre 7, cuenta con una valoración de cinco estrellas en Morningstar y ofrece una rentabilidad media del 4,3% desde su creación.

El dinero queda comprometido hasta el vencimiento si quiere asegurarse la rentabilidad prevista
— Análisis sobre letras del Tesoro
Los intereses generados se acumulan, generando nuevos intereses. Es un efecto multiplicador que se aprecia especialmente en el largo plazo
— Explicación del interés compuesto en fondos monetarios
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué después de tanto tiempo sin opciones, ahora de repente hay tantas alternativas para ahorrar?

Model

El Banco Central Europeo subió los tipos de interés para combatir la inflación. Cuando los tipos suben, los bancos pueden pagar más por el dinero que reciben de los clientes, así que vuelven a ofrecer depósitos y cuentas remuneradas. Es simple: hay más margen para todos.

Inventor

Pero si las letras del Tesoro dan 2,5% y algunos depósitos dan 3,5%, ¿por qué alguien elegiría las letras?

Model

Porque el dinero en las letras está bloqueado hasta el vencimiento. Si necesitas acceso a tu dinero antes, tienes que vender en el mercado secundario y podrías perder dinero. Además, los intereses de las letras se gravan al 19%, mientras que en los fondos monetarios no pagas impuestos hasta que vendes.

Inventor

Entonces los fondos monetarios son mejores.

Model

No exactamente. Los fondos monetarios dan menos rentabilidad inmediata, alrededor del 2,1% anual. Pero tienen dos cosas: el interés compuesto, que se acumula automáticamente, y esa ventaja fiscal que mencioné. En el largo plazo, eso suma.

Inventor

¿Y si la inflación está al 2,8%? ¿No estoy perdiendo dinero con cualquiera de estas opciones?

Model

Técnicamente sí. Tu poder adquisitivo disminuye porque la inflación es mayor que la rentabilidad. Por eso estos productos son para gente que quiere seguridad, no para quien busca ganar dinero de verdad. Si quieres rentabilidad real, necesitas asumir más riesgo con fondos de renta fija o variable.

Inventor

¿Entonces cuál es el punto de estos productos conservadores?

Model

El punto es que algo es mejor que nada. Mientras esperas a tomar decisiones más arriesgadas, o si simplemente no puedes dormir de noche pensando en volatilidad, estos productos te permiten al menos no perder todo tu dinero en efectivo. Y si los tipos se mantienen altos, la brecha con la inflación se cierra.

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