Un joven prodigio alemán construyó en tiempo récord uno de los fondos de inversión más rentables de la historia reciente apostando por la inteligencia artificial como fuerza transformadora del mundo, solo para ver cómo el mismo apalancamiento que multiplicó sus ganancias aceleró su caída cuando los mercados tecnológicos se corrigieron en junio de 2026. Leopold Aschenbrenner, graduado de Columbia a los 18 años y sin experiencia previa en gestión de fondos, llegó a administrar más de 20.000 millones de dólares antes de verse obligado a desmantelar casi toda su cartera cotizada. Su historia recue