Aquí no vendemos la independencia
Huerta justifica su respaldo en coincidencias con los planteamientos de De la Espriella y su fórmula José Manuel Restrepo, enfatizando que no es un cheque en blanco. La decisión marca distancia con Claudia López, quien previamente rechazó apoyar a De la Espriella, aunque respeta la autonomía de Huerta para decidir.
- Leonardo Huerta, exfórmula vicepresidencial de Claudia López, respalda a Abelardo De la Espriella en segunda vuelta
- Huerta nunca conoció personalmente a De la Espriella, pero sí interactuó con José Manuel Restrepo en debates y foros
- Claudia López rechaza apoyar a De la Espriella pero respeta la decisión autónoma de Huerta
- La Nueva Historia mantiene independencia política y seguirá defendiendo derechos humanos, diversidad, salud y educación
Leonardo Huerta, exfórmula vicepresidencial de Claudia López, anunció su apoyo a Abelardo De la Espriella para la segunda vuelta presidencial, citando coincidencias programáticas pero aclarando que mantendrá independencia política.
Leonardo Huerta, quien fue candidato a la vicepresidencia junto a Claudia López hace apenas semanas, anunció públicamente que respaldaría a Abelardo De la Espriella en la segunda vuelta presidencial. La decisión llegó como un quiebre político visible: López había dejado clara su posición contraria a cualquier apoyo hacia De la Espriella, y ahora su compañero de fórmula tomaba el camino opuesto.
Huerta explicó que su respaldo no surgía de negociaciones políticas ni de acuerdos burocráticos, sino de coincidencias programáticas que había identificado en la campaña de De la Espriella. Aunque nunca había conocido personalmente al candidato presidencial, Huerta sí había interactuado con José Manuel Restrepo, la fórmula vicepresidencial de esa candidatura, en varios foros, debates y conversatorios. Esa experiencia fue determinante. Restrepo le pareció una persona decente, respetuosa de las instituciones y con conocimiento profundo de asuntos de Estado. Esas cualidades, sumadas a lo que Huerta veía como alineamiento con los principios de su movimiento, La Nueva Historia, lo llevaron a tomar la decisión.
Pero Huerta fue cuidadoso en cómo presentó su apoyo. Enfatizó que no se trataba de un cheque en blanco, ni de una adhesión total a la campaña de De la Espriella. La Nueva Historia, aclaró, seguiría siendo un movimiento independiente. Continuaría tomando posición sobre los grandes debates nacionales de manera autónoma, sin renunciar a las banderas que había defendido: derechos humanos, diversidad, salud como derecho fundamental, educación como motor de transformación. "Aquí no vendemos la independencia", fue su frase más directa.
La declaración de Huerta fue pública y deliberada, lo que significaba que López se enteraría casi de inmediato. Y así fue. La excandidata presidencial respondió a través de X, el mismo día. Su mensaje fue medido pero claro: expresó gratitud hacia Huerta, su familia y su movimiento, recordó que habían acordado terminar en amistad y libertad mutua, pero también dejó establecido que respetaba la decisión de Huerta sin compartirla. "Leonardo y el país saben que respeto esa decisión, pero no la comparto", escribió.
Lo que quedaba en el aire era la pregunta sobre qué significaba este movimiento para la segunda vuelta. Huerta traía consigo un movimiento político, La Nueva Historia, que había logrado inscribirse como tal. Su respaldo a De la Espriella no era el de un político aislado, sino el de una estructura con capacidad de movilizar votos. Al mismo tiempo, su insistencia en mantener independencia sugería que no era un apoyo incondicional, sino uno que podría tener límites claros. López, por su parte, había dejado abierta la posibilidad de que ella misma tomara una posición diferente, aunque por ahora se mantenía al margen. El panorama de la segunda vuelta presidencial se reconfiguró con este anuncio, con alianzas que se rompían y otras que se formaban, todo bajo la premisa de que la independencia política seguía siendo un valor que los actores querían preservar.
Citas Notables
Vemos la oportunidad de abrir una nueva historia para Colombia, basada en el respeto a la Constitución y la ley— Leonardo Huerta
Esto no es un cheque en blanco. La Nueva Historia sigue siendo independiente— Leonardo Huerta
Leonardo y el país saben que respeto esa decisión, pero no la comparto— Claudia López
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Huerta decide apoyar a De la Espriella justo cuando López se niega a hacerlo? ¿No parece una ruptura?
Es una ruptura, pero Huerta insiste en que no es personal ni burocrática. Dice que encontró coincidencias programáticas con De la Espriella y su fórmula. Lo importante es que Huerta conoció a Restrepo en los debates y eso influyó más que cualquier negociación.
Pero nunca conoció a De la Espriella en persona. ¿Cómo respalda a alguien que no conoce?
Exacto. Huerta lo reconoce abiertamente. Su respaldo se basa en la interacción que tuvo con Restrepo y en lo que vio en los foros. Es un respaldo basado en lo que observó del equipo, no del candidato principal.
¿Y qué pasa con La Nueva Historia? ¿Se disuelve en la campaña de De la Espriella?
No, eso es lo que Huerta deja muy claro. Dice que no es un cheque en blanco. La Nueva Historia sigue siendo independiente, seguirá tomando posiciones sobre derechos humanos, educación, salud. El apoyo es táctico para la segunda vuelta, no una fusión.
¿Cómo reacciona López a todo esto?
Con respeto pero sin acuerdo. Dice que respeta la autonomía de Huerta, que terminaron en amistad, pero que no comparte su decisión. Es una separación política clara pero sin ruptura personal.
¿Qué le dice esto al votante que apoyaba a López?
Que incluso dentro de una coalición política, hay espacio para decisiones diferentes en la segunda vuelta. Que la independencia sigue siendo un valor que estos actores defienden, aunque eso signifique tomar caminos distintos.