La caída otoñal del cabello es real: bióloga explica por qué ocurre

El pelo sufre las consecuencias dos o tres meses después del desencadenante
La caída de otoño es el resultado del daño acumulado durante el verano, no un fenómeno estacional inmediato.

Cada otoño, millones de personas observan con inquietud cómo su cabello cae con mayor intensidad, sin saber que están siendo testigos de un proceso inscrito en la biología humana desde siempre. La bióloga Laura Pinillas recuerda que el cuerpo no responde al calendario, sino a sus propios ritmos: lo que se vive en verano —el sol, el estrés, el calor— se manifiesta en el cabello meses después, cuando el otoño ya ha llegado. Comprender este desfase entre causa y efecto es, quizás, la forma más serena de reconciliarse con la propia naturaleza.

  • La almohada llena de cabellos y el desagüe obstruido generan alarma en miles de personas cada otoño, confundiendo un proceso normal con una señal de enfermedad.
  • El efluvio telógeno inducido —desencadenado por el sol intenso, el estrés y los cambios hormonales del verano— empuja al cabello hacia la fase de reposo antes de tiempo.
  • El cuerpo tarda dos o tres meses en mostrar los efectos del daño acumulado, lo que explica por qué la caída se dispara precisamente cuando cambia la estación.
  • Perder hasta cien cabellos al día es fisiológicamente normal; lo que varía en otoño es la visibilidad de esa pérdida, no necesariamente su gravedad.
  • La solución, según Pinillas, no está en los productos anticaída de temporada, sino en proteger el cabello durante el verano, antes de que el daño ocurra.

Cuando el otoño llega, muchas personas notan con preocupación que su cabello cae más de lo habitual. La bióloga Laura Pinillas ofrece una respuesta tranquilizadora: se trata de un proceso biológico completamente normal, tan natural como el cambio de estación que lo acompaña.

El cabello humano sigue un ciclo de tres fases. La anágena es la etapa de crecimiento activo, que puede durar entre dos y siete años y alberga entre el 85 y el 90 por ciento del cabello en condiciones normales. Le sigue la catágena, una breve transición de dos o tres semanas en la que el folículo se desactiva. Finalmente, la fase telógena o de reposo dura entre dos y cuatro meses: el cabello permanece inactivo hasta que cae de forma natural, dejando paso a uno nuevo.

Lo que ocurre en otoño tiene un nombre preciso: efluvio telógeno inducido. El estrés prolongado, la exposición excesiva al sol y los cambios hormonales del verano aceleran la entrada del cabello en fase telógena. Pero el efecto no es inmediato —se manifiesta dos o tres meses después del desencadenante—, razón por la cual la caída se hace visible justo cuando los árboles también pierden sus hojas, aunque, como bromea Pinillas, la coincidencia es solo eso: una coincidencia.

Perder alrededor de cien cabellos al día es normal. Lo que cambia en otoño es que ese número puede aumentar de forma notoria, haciendo la pérdida más visible en la almohada o el peine. La conclusión de Pinillas es práctica: si se quiere reducir la caída otoñal, el momento de actuar es el verano, protegiendo el cabello del sol, gestionando el estrés y manteniéndose bien hidratado. No se trata de combatir la biología, sino de acompañar sus ritmos.

Cuando llega el otoño, es fácil notar que el cabello cae más. La almohada retiene más hebras al despertar. El desagüe de la ducha se llena más rápido. Para muchos, es motivo de alarma. Pero la bióloga Laura Pinillas tiene una respuesta tranquilizadora: lo que estamos viendo es un proceso biológico completamente normal, tan natural como el cambio de estación que lo acompaña.

El cabello humano no crece de forma continua e indefinida. Sigue un ciclo de tres fases bien definidas, cada una con su propia duración y función. La primera es la anágena, la etapa de crecimiento activo. Durante estos dos a siete años, las células del folículo piloso se dividen rápidamente y el cabello se alarga de manera constante. Esta es la fase más larga del ciclo, y es donde se encuentra aproximadamente entre el 85 y el 90 por ciento de todo el cabello del cuero cabelludo en condiciones normales. Es lo que nos permite tener una cabellera densa y visible.

Luego viene la catágena, una breve etapa de transición que dura apenas dos o tres semanas. Aquí es donde el folículo piloso comienza a desactivarse. Las nuevas células dejan de producirse, el bulbo capilar se encoge, y el cabello comienza a desprenderse lentamente de la raíz. Solo alrededor del uno por ciento del cabello se encuentra en esta fase en cualquier momento dado. Es un proceso casi imperceptible, pero es el puente hacia lo que viene después.

La tercera fase es la telógena, o fase de reposo. Dura entre dos y cuatro meses. Durante este tiempo, el folículo piloso está completamente inactivo. El cabello viejo permanece en el cuero cabelludo sin crecer, sin cambiar, simplemente esperando. Al final de esta fase, el cabello se cae naturalmente, haciendo espacio para que un nuevo cabello entre en la fase anágena y comience el ciclo de nuevo. Entre el 10 y el 15 por ciento del cabello está en telógena en cualquier momento.

Lo interesante es que estos porcentajes no son constantes a lo largo del año. Pinillas señala que de agosto a octubre es cuando la caída se intensifica notablemente, tanto que los anuncios televisivos sobre productos anticaída se multiplican en esos meses. La razón tiene un nombre: efluvio telógeno inducido. Factores como el estrés prolongado, la exposición excesiva al sol, la fiebre o los cambios hormonales pueden hacer que el cabello entre antes en la fase telógena de lo que normalmente lo haría.

Pero aquí está el detalle crucial que muchos no entienden: el efecto no es inmediato. El cabello sufre las consecuencias dos o tres meses después del desencadenante. Por eso la caída más notoria ocurre en otoño. No es porque los árboles pierdan sus hojas, como bromea Pinillas. Es porque el cabello está pagando el precio del daño acumulado durante todo el verano: el sol intenso, el calor, el estrés del cambio de rutina, todo eso que nuestro cuerpo experimentó hace meses.

La cantidad de cabello que cae diariamente también sorprende a muchos. Lo normal, aunque parezca excesivo, es perder alrededor de cien cabellos al día. Eso no es patológico. Es simplemente el ciclo funcionando como debe funcionar. Lo que cambia en otoño es que ese número puede aumentar notoriamente, haciendo que la caída sea más visible en la almohada, en el peine, en la ropa.

La conclusión de Pinillas es práctica: si queremos reducir la caída notoria en otoño, el momento para actuar es ahora, durante el verano. Proteger el cabello del sol, manejar el estrés, mantener una buena hidratación, todo eso importa. No se trata de luchar contra la biología, sino de trabajar con ella, entendiendo que nuestro cuerpo sigue ritmos que no podemos ignorar, solo acompañar.

No te compares más con las plantas, pero eso de que te cae más el pelo en otoño es cierto
— Laura Pinillas, bióloga
Si no te quieres quejar tanto de la pérdida del pelo en otoño, cuídalo en verano
— Laura Pinillas, bióloga
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué el cabello cae más en otoño si el ciclo es constante durante todo el año?

Model

Porque el daño que sufre el cabello en verano —el sol, el calor, el estrés— no se nota inmediatamente. El cabello tarda dos o tres meses en reaccionar y entrar en fase telógena. Es un retraso biológico.

Inventor

Entonces, ¿la caída de otoño es en realidad caída de verano?

Model

Exactamente. Es el efecto retrasado del estrés estival. El cabello que cae en septiembre y octubre fue dañado en junio y julio.

Inventor

¿Cien cabellos al día es realmente normal?

Model

Sí. La mayoría de las personas no lo nota porque el cabello se distribuye por toda la cabeza. Pero si lo recoges todo en un lugar, cien cabellos es bastante visible.

Inventor

¿Hay algo que podamos hacer una vez que llega el otoño?

Model

En ese momento, ya es tarde para prevenir la caída de este año. Lo que puedes hacer es cuidar el cabello ahora para que la caída del próximo otoño sea menor.

Inventor

¿Todos experimentamos la misma intensidad de caída?

Model

No. Depende de cuánto daño acumuló el cabello en verano. Si pasaste mucho tiempo al sol sin protección, o si tuviste estrés intenso, la caída será más notoria.

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