La izquierda sería una plaga que hay que erradicar
De la Espriella, abogado millonario sin experiencia pública, ganó las elecciones colombianas más reñidas de la historia con apoyo de Trump. Candidatos de derecha radical comparten estilo populista emocional similar a Trump, pero con prioridades específicas según contextos nacionales.
- Abelardo de la Espriella ganó las elecciones colombianas con 250.000 votos de diferencia
- Más de 90.000 personas encarceladas en macro cárceles de El Salvador bajo Bukele
- Cuatro adolescentes de 11 a 14 años fueron detenidos y hallados carbonizados en Ecuador en diciembre de 2024
- Keiko Fujimori ganó en Perú con apenas 43.000 votos de ventaja
- Elecciones presidenciales de Brasil en octubre serán clave para el futuro político de la región
Candidatos de derecha radical inspirados en Trump ganan elecciones en Latinoamérica, desplazando gobiernos progresistas. De la Espriella en Colombia se suma a Milei, Kast y Bukele en una ola conservadora regional.
Abelardo de la Espriella ganó las elecciones presidenciales más cerradas de la historia colombiana el domingo pasado, y sus palabras de campaña dejaban poco a la interpretación. Hace casi un año había declarado que la izquierda sería su enemigo acérrimo, que haría todo lo posible para enfrentarla, que era una plaga que había que erradicar. Ahora, con su victoria confirmada por apenas 250.000 votos de diferencia, se suma a una ola que está redibujando el mapa político de América Latina: candidatos de derecha populista que están desplazando a gobiernos progresistas que llevaban años en el poder.
Esta no es la primera vez que la región experimenta un cambio de ciclo político. A principios de los 2000, Latinoamérica se tiñó de rojo con líderes como Lula da Silva en Brasil, el kirchnerismo en Argentina, Evo Morales en Bolivia. Luego vino una ola conservadora, seguida de un nuevo resurgimiento de la izquierda. Los cambios de tendencia electoral son normales. Lo que es nuevo ahora es quiénes son estos nuevos gobernantes y cómo hacen política. De la Espriella encarna el patrón: abogado millonario, sin experiencia previa en cargos públicos, con un pasado polémico que incluye haber defendido a criminales conocidos, entre ellos Alex Saab, exministro del régimen de Nicolás Maduro detenido en Estados Unidos. A pesar de esto, ha recibido el apoyo explícito de Donald Trump, quien tras su elección pronosticó que sería un gran presidente.
De la Espriella se une a un club cada vez más nutrido: Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Daniel Noboa en Ecuador, Nayib Bukele en El Salvador. Todos ellos han recibido los elogios de Trump. Según Marcela Ríos, directora regional de América Latina y el Caribe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral, la importancia geopolítica, narrativa, económica e histórica de Estados Unidos para la región ha fortalecido significativamente estos movimientos de derecha radical. Sergio García Rendón, politólogo en Panamá, observa que hay una influencia clara del tipo de liderazgo de Trump en líderes como Milei y De la Espriella: personas adineradas que practican una forma de hacer política muy similar a la del presidente estadounidense, apelando a un vínculo emocional con los ciudadanos más que a propuestas programáticas.
Pero las similitudes no deben ocultar las diferencias reales. García Rendón subraya que aunque todos siguen estrategias populistas, lo hacen con matices que varían según el contexto nacional. Milei enfoca sus recortes hacia la economía, mientras que otros priorizan temas distintos. Latinoamérica es una región de más de 20 millones de kilómetros cuadrados y 663 millones de habitantes; las preocupaciones de un panameño son muy diferentes a las de un chileno. Incluso entre los candidatos de derecha que han ganado recientemente hay variaciones importantes. Keiko Fujimori, recién elegida presidenta del Perú con apenas 43.000 votos de ventaja, se enmarca dentro de un conservadurismo más tradicional. Ha tratado de mostrarse dialogante, reconociendo que la mitad del país había preferido otra opción y buscando puentes con sus adversarios. De la Espriella, en cambio, ha adoptado una actitud hostil hacia sus rivales políticos, al más puro estilo Trump.
Lo que todos estos gobiernos comparten es una obsesión por la seguridad. Bukele marcó la ruta a seguir cuando llegó a la presidencia de El Salvador en 2019, aplicando una política de mano dura contra las pandillas. Más de 90.000 personas han terminado en las macro cárceles que impulsó. Las medidas han reducido significativamente los índices de criminalidad, pero han sido ampliamente cuestionadas por organizaciones de derechos humanos. Sus imitadores no se han dejado disuadir. Kast en Chile inició la construcción de un enorme muro en la frontera norte con Perú; el 63% de los chilenos señalaban el crimen como su principal preocupación en noviembre, aunque la tasa de homicidios sea de apenas 6 por cada 100.000 habitantes. Noboa en Ecuador ha declarado el estado de excepción en varias ocasiones, la más reciente el 16 de junio. Sin embargo, estas medidas no han demostrado eficacia. En Ecuador, el despliegue de seguridad se ha traducido en mayor violencia contra la población civil. En diciembre de 2024, cuatro adolescentes de entre 11 y 14 años fueron detenidos por militares en Guayaquil; sus cuerpos carbonizados fueron hallados días después con evidentes signos de tortura.
La próxima prueba decisiva será Brasil. Las elecciones presidenciales de octubre determinarán el rumbo político de la región durante los próximos años. Las encuestas dan como favorito a Lula da Silva sobre Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente condenado por el intento de golpe de Estado en enero de 2023, pero el escenario sigue siendo competitivo. Durante este año, Brasil, Colombia, México y Uruguay habían asumido su rol como eje progresista regional, demostrándolo en la Movilización Progresista Global organizada por Pedro Sánchez en abril. Con Gustavo Petro ya fuera de la ecuación en Colombia, la salida de Lula de la presidencia en Brasil sería un nuevo golpe para la izquierda en el continente.
Citações Notáveis
La importancia que tiene Estados Unidos para nuestra región en términos geopolíticos, de narrativas, económicos e históricos, hace que este sector se vea fortalecido— Marcela Ríos, directora regional de IDEA para América Latina y el Caribe
Hay una situación de seguridad desbordada y hasta ahora las soluciones simplistas a problemas complejos no están demostrando tener eficacia— Marcela Ríos
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué De la Espriella ganó con tan poco margen si su retórica era tan agresiva?
Porque la seguridad y la frustración con los gobiernos anteriores pesaron más que sus palabras. Colombia estaba cansada. El margen fue estrecho, pero fue suficiente.
¿Todos estos líderes son iguales, entonces?
No. Comparten un estilo emocional, una forma de comunicar que apela a los sentimientos. Pero Milei quiere destruir el Estado, Bukele quiere encarcelar masivamente, Kast quiere un muro. Cada uno tiene su propia obsesión.
¿Qué tienen en común que los hace ganar?
La seguridad. Todos prometen orden, mano dura, soluciones rápidas a problemas que son complejos. Y la gente está asustada. Eso vende.
¿Funciona?
En El Salvador redujo los homicidios. Pero en Ecuador, donde lo intentaron, terminó con adolescentes torturados. Las soluciones simplistas no funcionan para problemas complejos.
¿Qué pasa si Lula pierde en Brasil?
Sería el fin del contrapeso progresista en la región. La izquierda quedaría prácticamente sin poder. Latinoamérica sería naranja de norte a sur.