Durante siglos, las familias han pedido a sus hijos que ayuden en casa sin saber del todo por qué eso importaba más allá del orden y la disciplina. Un equipo de La Trobe University en Australia acaba de ofrecer una respuesta más profunda: analizar a 207 niños reveló que quienes participan en tareas domésticas de autocuidado y cuidado familiar desarrollan mejor memoria de trabajo e inhibición, dos pilares de las funciones ejecutivas que moldean la capacidad de una persona para navegar la vida adulta. Lo cotidiano, al parecer, lleva consigo un entrenamiento cognitivo que la ciencia apenas comien