En el primer semestre de 2026, seis grandes petroleras europeas convirtieron la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo en una bonanza histórica, duplicando sus beneficios conjuntos hasta los 44.300 millones de euros. El estrecho de Ormuz, convertido en símbolo de incertidumbre, empujó el barril de Brent por encima de los 100 dólares en varios momentos, transformando la volatilidad en margen. Es una vieja paradoja del capitalismo energético: el miedo colectivo alimenta la prosperidad de quienes extraen el recurso que el mundo no puede dejar de consumir.
Las petroleras europeas duplican beneficios hasta junio por tensiones en Oriente Próximo
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