Cada agosto, la Tierra cruza el rastro de polvo y hielo que el cometa Swift-Tuttle dejó hace siglos, y el cielo responde con destellos que los humanos han contemplado durante más de dos milenios. Este año, ese encuentro anual llega acompañado de una rareza adicional: un eclipse solar total visible desde España, Islandia y Groenlandia, y seis planetas alineados en el firmamento, todo ello favorecido por una luna nueva que retira su velo luminoso y deja el cielo nocturno en su más profunda oscuridad. Es una de esas noches en que el cosmos parece recordarnos, con generosidad inusual, cuán vasto e