En un momento en que la inflación erosiona silenciosamente el ahorro, las Letras del Tesoro españolas a doce meses alcanzaron en agosto su mayor rentabilidad desde septiembre de 2024, rozando el 2,66%. El movimiento no es solo una cifra: es una señal de que los mercados están recalibrando sus expectativas tras meses de descenso, mientras el Banco Central Europeo mantiene su pulso contra una inflación que aún supera su objetivo. Para el ahorrador conservador, la historia de fondo es la misma de siempre: la búsqueda de un refugio que, al menos, no retroceda demasiado.