Veinticuatro años después de que el Aserejé sacudiera el mundo, las hermanas Muñoz de Las Ketchup hablan con serenidad sobre el precio oculto de la fama: el agotamiento físico y emocional que sufrieron en silencio mientras una industria las exprimía sin miramientos. Su historia no es solo la de un éxito musical, sino la de tres mujeres que encontraron en el vínculo fraternal la única red de seguridad que nadie más les tendió. Hoy, con mayor control sobre su carrera y un nuevo disco en camino, demuestran que la resiliencia también puede convertirse en legado.
Las Ketchup: «Fuimos muy mal asesoradas, nos machacaron sin importarles nada»
Las hermanas sufrieron agotamiento físico y emocional severo durante su apogeo, trabajando sin descanso a pesar de problemas de salud, falta de sueño y mala alimentación.