Tienes que mostrar fuerza y tienes que ser fuerte
El 6 de enero de 2021, en Washington D.C., una multitud de simpatizantes del presidente saliente Donald Trump irrumpió en el Capitolio de Estados Unidos mientras el Congreso certificaba la victoria electoral de Joe Biden, interrumpiendo por horas un acto constitucional que había transcurrido sin incidentes durante generaciones. Lo que comenzó como un mitin terminó en asalto, dejando cinco muertos, decenas de heridos y una democracia confrontada con la fragilidad de sus propias instituciones. La violencia reveló no solo las grietas en la seguridad del recinto legislativo, sino también las tensiones más profundas que habían estado acumulándose en el tejido político del país.
- Cientos de manifestantes rompieron barreras de seguridad, escalaron muros y penetraron el Capitolio, abrumando a la policía y ocupando pasillos, oficinas y el propio recinto del Senado durante más de una hora.
- El vicepresidente Mike Pence fue evacuado de emergencia mientras algunos agitadores coreaban amenazas contra su vida, furiosos por su decisión de cumplir su deber constitucional.
- Trump permaneció en la Casa Blanca viendo la violencia por televisión y tardó horas en pedir calma, resistiéndose inicialmente a desplegar la Guardia Nacional mientras el caos se intensificaba.
- Cinco personas murieron, entre ellas una veterana de la Fuerza Aérea baleada en el Capitolio y el agente Brian Sicknick, fallecido a causa de las heridas sufridas en los enfrentamientos.
- A pesar del asalto, el Congreso retomó la sesión esa misma noche y completó la certificación electoral de Biden antes del amanecer, afirmando la continuidad del proceso democrático.
El 6 de enero de 2021 debía ser un trámite histórico sin sobresaltos: el Congreso certificaría la victoria de Joe Biden en el Colegio Electoral, como había ocurrido decenas de veces antes. Pero Donald Trump convocó a sus simpatizantes frente a la Casa Blanca y los instó a marchar hacia el Capitolio, prometiendo acompañarlos y exigiéndoles mostrar fuerza. Poco después de la 1 p.m., la promesa se convirtió en asalto.
Los manifestantes rompieron barreras, enfrentaron a la policía antidisturbios y lograron penetrar el edificio alrededor de las 2:30 p.m. Recorrieron los pasillos como si fuera territorio conquistado: irrumpieron en la oficina de Nancy Pelosi, dejaron mensajes en su escritorio, y ocuparon el recinto del Senado, posando detrás del estrado donde momentos antes se certificaba la elección. Mientras tanto, Trump observaba la escena desde la Casa Blanca por televisión.
El vicepresidente Mike Pence fue evacuado de emergencia mientras algunos agitadores coreaban amenazas contra su vida. Fue Pence, no Trump, quien presionó directamente al presidente del Estado Mayor para acelerar el despliegue de la Guardia Nacional. Trump tardó horas en actuar: a las 3:13 p.m. pidió calma sin ordenar a nadie que se fuera, y no fue hasta las 4:17 p.m. que publicó un video instando a los manifestantes a retirarse. Twitter bloqueó su cuenta por violaciones a sus políticas.
El saldo humano fue devastador. Una veterana de la Fuerza Aérea murió baleada en los terrenos del Capitolio. El agente Brian Sicknick falleció a causa de las heridas sufridas en los enfrentamientos. Otros tres agitadores murieron por urgencias médicas. Decenas de policías resultaron heridos. La alcaldesa de Washington decretó toque de queda desde las 6 de la tarde.
Desde Delaware, el presidente electo Biden llamó al asalto lo que era: un ataque sin precedentes a la democracia que rozaba la sedición. Esa misma noche, una vez desalojado el Capitolio, el Congreso retomó la sesión. Antes del amanecer del 7 de enero, la certificación de Biden quedó completada, afirmando que las instituciones, aunque sacudidas, habían resistido.
El 6 de enero de 2021 comenzó como un día de trámite legislativo en Washington. El Congreso recién juramentado se disponía a certificar la victoria electoral de Joe Biden en el Colegio Electoral, un acto que había ocurrido docenas de veces en la historia estadounidense sin mayor incidente. Pero antes del mediodía, Donald Trump se dirigió a sus simpatizantes en un mitin en el parque de la Elipse, frente a la Casa Blanca, y los instó a marchar. "Vamos a caminar hasta el Capitolio", dijo, prometiendo que los acompañaría. "Tienes que mostrar fuerza y tienes que ser fuerte". Poco después de la 1 p.m., cientos de manifestantes rompieron las barreras de seguridad que rodeaban el edificio legislativo, enfrentándose a policías equipados con gear antidisturbios. Algunos gritaban que los agentes eran "traidores" por defender su puesto.
Lo que sucedió en las siguientes horas fue un asalto sin precedentes a la sede del poder legislativo estadounidense. Alrededor de las 2:30 p.m., los manifestantes escalaron las paredes exteriores del Capitolio, rompieron ventanas y lograron penetrar el edificio tras abrumar a la policía. Una vez adentro, recorrieron los pasillos del Congreso como si fuera territorio conquistado. Muchos llevaban gorras rojas con las siglas MAGA mientras se fotografiaban en el Salón de las Estatuas. Algunos irrumpieron en la oficina de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, y dejaron un mensaje en su escritorio: "NO DAREMOS MARCHA ATRÁS". Otros ocuparon el recinto del Senado, posando detrás del estrado donde momentos antes se había estado llevando a cabo la certificación electoral.
Mientras el caos se apoderaba del Capitolio, Trump permanecía en la Casa Blanca viendo la violencia por televisión. A las 2:24 p.m., mientras los manifestantes irrumpían en el edificio, tuiteó una crítica a su vicepresidente Mike Pence, quien estaba siendo evacuado de emergencia. Algunos de los agitadores gritaban "¿Dónde está Mike Pence?" y coreaban "Cuelguen a Mike Pence", furiosos porque estaba cumpliendo su deber constitucional de certificar los resultados. La policía logró evacuar a Pence junto con el senador Chuck Grassley, quien como presidente pro tempore del Senado era tercero en la línea de sucesión presidencial. El personal también rescató las cajas con las papeletas del Colegio Electoral mientras abandonaban el edificio.
La situación se deterioró rápidamente. Poco después de las 2:45 p.m., la policía pidió refuerzos adicionales. Los manifestantes invadieron múltiples áreas del edificio, rompiendo ventanas y enfrentándose violentamente con los agentes. A las 3:21 p.m., se reportó que una mujer, veterana de la Fuerza Aérea, había sido disparada en el pecho en los terrenos del Capitolio. Fue trasladada al hospital pero murió por sus heridas. Otros tres agitadores murieron por urgencias médicas, según el jefe de la Policía de Washington. El agente de policía Brian Sicknick resultó herido durante los enfrentamientos y posteriormente falleció a causa de esas lesiones. Múltiples otros agentes fueron heridos en la violencia. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, anunció un toque de queda en toda la ciudad desde las 6 de la tarde.
Trump tardó horas en responder de manera directa. A las 3:13 p.m., pidió a sus seguidores que "permanezcan pacíficos", pero no les ordenó que se fueran a casa. Su hija Ivanka los llamó "patriotas estadounidenses" en un tuit que luego eliminó. No fue hasta las 3:36 p.m., varias horas después de que los manifestantes irrumpieran en el edificio, que la Casa Blanca anunció que Trump había enviado a la Guardia Nacional a Washington. Según fuentes, Trump se había resistido inicialmente a hacer este despliegue el mismo 6 de enero. Pence, por su parte, había hablado directamente con el presidente del Estado Mayor Conjunto, Mark Milley, para alentar un despliegue mucho más rápido de la Guardia Nacional. A las 4:17 p.m., Trump finalmente publicó un video en el que decía a los agitadores: "Tienen que irse a casa ahora. Tenemos que tener paz. Tenemos que tener ley y orden". Twitter eliminó el tuit por violaciones a su política de integridad cívica y bloqueó la cuenta de Trump durante 12 horas, advirtiendo que podría suspenderla permanentemente.
Mientras tanto, el presidente electo Joe Biden se dirigió al país desde Delaware. "En este momento, nuestra democracia está bajo un asalto sin precedentes", dijo, pidiendo a Trump que apareciera en televisión para exigir el fin del sitio. "Esto no es disidencia, es desorden. Es caos. Roza la sedición, y debe terminar ahora". Alrededor de las 3:25 p.m., más de una hora después de que los manifestantes irrumpieran en el Senado, la policía logró despejar finalmente ese recinto, desplazando a los agitadores hacia la Rotonda. Para las 6:27 p.m., después de que la policía hubiera desalojado el Capitolio y comenzara el toque de queda, Pelosi emitió un comunicado anunciando que el Congreso se reuniría nuevamente esa noche para completar la certificación de la elección de Biden. El acto legislativo que había sido interrumpido por la violencia se reanudaría antes del amanecer.
Citações Notáveis
Vamos a caminar hasta el Capitolio. Y vamos a animar a nuestros valientes senadores y congresistas... tienes que mostrar fuerza y tienes que ser fuerte— Donald Trump, en su mitin en el parque de la Elipse
En este momento, nuestra democracia está bajo un asalto sin precedentes... Esto no es disidencia, es desorden. Es caos. Roza la sedición, y debe terminar ahora— Joe Biden, desde Delaware
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cómo es posible que Trump haya permanecido en la Casa Blanca viendo todo esto por televisión en lugar de estar con sus seguidores como había prometido?
Eso es lo que hace el incidente aún más extraño. Había dicho explícitamente que caminaría con ellos hacia el Capitolio. Pero una vez que la multitud se puso en movimiento, se retiró. Vio cómo se desarrollaba la violencia desde adentro, a través de las pantallas.
¿Y cuánto tiempo pasó antes de que pidiera que se detuviera?
Horas. Mientras los manifestantes estaban rompiendo ventanas y ocupando el Senado, Trump estaba criticando a Pence en Twitter. No fue hasta las 4:17 p.m., cuando ya había muertos y heridos, que publicó un video pidiéndoles que se fueran a casa.
¿Qué pasó con la Guardia Nacional? ¿Por qué no estaban allí desde el principio?
Eso es lo más perturbador. Trump se resistió a desplegarla. Fue Pence quien llamó al presidente del Estado Mayor Conjunto para presionar por un despliegue más rápido. Incluso entonces, no llegaron hasta las 3:36 p.m., horas después de que todo comenzara.
¿Los manifestantes sabían lo que estaban haciendo? ¿Parecía planeado?
Algunos parecían actuar como si el lugar les perteneciera. Se tomaban fotos, dejaban mensajes en los escritorios de los legisladores. Pero también había violencia real: rompieron ventanas, asaltaron a policías, hubo disparos. Fue caos, no una ocupación organizada.
¿Qué significa que el Congreso continuara esa noche?
Significa que ganaron. Los legisladores fueron evacuados, pero regresaron. Completaron la certificación de Biden antes del amanecer. El acto que los manifestantes intentaban impedir sucedió de todas formas.