Los agujeros negros primordiales, formados tras el Big Bang, podrían capturarse en sistemas binarios y caer gradualmente hacia el centro de una estrella mediante fricción con el gas estelar. Dos escenarios posibles: consumo lento que dejaría un agujero negro de masa subsolar, o destrucción violenta que produciría destellos ultravioleta, rayos X y ráfagas de rayos gamma detectables.