Uruguay enfrenta crisis de suicidios en adultos mayores: "Son usados, no protegidos"

Claudia Rodríguez perdió a su madre Olga Michel, quien se suicidó a los 66 años en 2014; su hijo Juan Pablo también enfrentó ideación suicida y autolesiones.
Los abuelos pasan a ser cuidadores, no cuidados. Son más usados que protegidos.
Claudia Rodríguez reflexiona sobre cómo Uruguay trata a sus adultos mayores después de la jubilación.

Uruguay duplica las tasas de suicidio regional con 21,3 por 100.000 habitantes; uno de cada tres suicidios involucra a mayores de 55 años. La jubilación genera desafiliación social severa; los abuelos uruguayos actúan como cuidadores, no como cuidados, especialmente en contexto de envejecimiento poblacional.

  • Uruguay registró 763 suicidios en 2023, con una tasa de 21,3 por 100.000 habitantes, el doble del promedio regional
  • Los adultos mayores de 55 años representan el 32% de todos los suicidios en Uruguay
  • Olga Michel se suicidó el 11 de junio de 2014 a los 66 años; su hija Claudia Rodríguez ahora trabaja en visibilizar el tema
  • Expertos señalan que la jubilación genera desafiliación social severa y falta de proyecto de vida en adultos mayores

Uruguay enfrenta una crisis de suicidios entre adultos mayores de 55 años, quienes representan el 32% de los casos. Expertos atribuyen el fenómeno a la falta de proyecto de vida post-jubilación y roles de género patriarcales.

Uruguay registra una de las tasas de suicidio más altas de América Latina: 763 muertes en 2023, lo que equivale a casi dos personas por día en un país de 3,4 millones de habitantes. La cifra representa 21,3 suicidios por cada 100.000 personas, el doble del promedio regional. Lo que distingue esta crisis es quién muere. Uno de cada tres suicidios en Uruguay lo comete alguien mayor de 55 años, una proporción que los expertos vinculan no a la enfermedad o el dolor físico de la vejez, sino a algo más profundo: la forma en que la sociedad abandona a sus adultos mayores después de que dejan de ser productivos.

Olga Michel fue cinturón negro en jiu-jitsu, una de las primeras mujeres sudamericanas en lograrlo. Cosía ropa para huérfanos y abuelos de su barrio en Montevideo. Tenía sueños para su nieto. Pero quedó viuda joven, y algo se rompió en ella que nadie vio venir. El 11 de junio de 2014, a los 66 años, se quitó la vida. Su hija Claudia, quien ahora tiene 56 años, recuerda el momento en que recibió la llamada: "Me caí como en un agujero. Me quedé con frío durante dos años, nunca antes pude calentar el cuerpo". Lo que Claudia descubrió después fue que los intentos de su madre no habían comenzado ese día. Años atrás había habido un accidente de coche que ahora parecía ser algo más. Cuando estaba en la universidad, Olga lo había intentado con medicinas. Nadie lo había tomado en serio.

Catalina Barría, psicóloga que trabaja en prevención de conducta suicida en la Universidad de la República, explica que el problema no es simplemente que los adultos mayores sufran. Es que en Uruguay, después de jubilarse, pierden su lugar en la sociedad. "Existe una desafiliación después del momento laboral muy fuerte", dice. "La jubilación es un proceso muy complicado y luego pasan mucho trabajo intentando generar un proyecto de vida en sus últimos años". Claudia lo resume de manera más directa: "En Uruguay, los abuelos pasan a ser cuidadores, no cuidados. Son más usados que protegidos". Los adultos mayores representan el 32% de todos los suicidios en el país, con Montevideo registrando 237 casos del total nacional.

Los hombres cometen más de la mitad de estos suicidios. Víctor González, sociólogo con maestría en psicología social, lo atribuye a los roles de género patriarcales que hacen que sea casi imposible para un hombre admitir vulnerabilidad. "Es un golpe mucho mayor para los varones dejar de ser proveedores, estar en la casa. Está mal visto que muestren la vulnerabilidad que les despierta esto". Pero ni Barría ni González creen que la terapia individual sea la solución. "Si cada vez hay más personas en terapia, debería reducir los problemas de salud mental y no es así", dice Barría. Ambos expertos sugieren que lo que falta es participación colectiva: militancia política, sindicatos, espacios religiosos, comunidad. "Muchos uruguayos podrían encontrar ayuda en lo colectivo, en estar en grupo".

El sistema de políticas públicas del país tiene grietas. González señala que no hay integralidad entre los diferentes planes de abordaje. "Tenemos tasas que duplican a Chile o Argentina. ¿Qué está faltando acá?". El sistema nacional de cuidados se enfoca en la primera infancia y los adultos mayores, pero nadie pregunta quién cuida al cuidador. Según la OMS, el 73% de los suicidios en el mundo ocurren en países de ingresos bajos y medianos.

Lo que pasó en la familia Rodríguez después de la muerte de Olga fue lento pero transformador. Claudia tardó años en romper el silencio con su hijo Juan Pablo, quien entonces tenía ocho años. Todos habían dicho que fue una muerte natural. Pero un día le contó la verdad. Para Juan Pablo, quien estaba viviendo su propio tormento de salud mental—se había autolesionado e incluso había intentado suicidarse—escuchar el nombre de lo que había pasado fue un alivio. "Me sentí muy culpable de haberle dicho durante años a mi mamá que yo no quería vivir. Cuando entendí el dolor que deja quien se suicida, cambié de opinión. Empecé a buscar objetivos y propósitos en la vida".

Barría lanzó una campaña llamada "La última foto", que reúne las últimas imágenes de personas que se suicidaron: Joaquín de 23 años en su kimono de judo, Paula de 19 bajo una gorra de visera, Matías de 38 jugando con su perro. El proyecto, creado entre la Universidad de la República y la organización Resistiré, se desarrolló durante más de un año con encuentros semanales con los sobrevivientes—así se llama a los seres queridos de quienes se quitan la vida—en la mayoría de los departamentos. Lo que comenzó como prevención se convirtió en algo más: un espacio donde la gente aprendió a "colectivizar el dolor". Muchos descubrieron historias de suicidio que habían sido escondidas en sus propias familias. La pregunta que Barría devuelve a la sociedad es simple pero incómoda: "¿Qué es lo que yo, como padre, mujer, varón, amiga, estoy haciendo en esta sociedad para que la gente quiera quedarse a vivir?".

La jubilación es un proceso muy complicado y luego pasan mucho trabajo intentando generar un proyecto de vida en sus últimos años
— Catalina Barría, psicóloga de prevención de conducta suicida
Cuando entendí el dolor que deja quien se suicida, cambié de opinión. Empecé a buscar objetivos y propósitos en la vida
— Juan Pablo, hijo de Claudia Rodríguez
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¿Por qué Uruguay tiene estas tasas tan altas comparado con sus vecinos?

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No es solo un problema de depresión o dolor físico. Es que después de jubilarse, los adultos mayores desaparecen del mapa social. Pierden su rol, su propósito. En una sociedad que valora la productividad, dejan de existir.

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Pero hay terapia disponible, ¿no?

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Sí, pero la terapia individual no es suficiente. Si más gente en terapia no reduce los suicidios, entonces el problema no es solo psicológico. Es social, estructural. La gente necesita comunidad, no solo un consultorio.

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¿Qué diferencia hay entre hombres y mujeres en esto?

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Para los hombres es más devastador. Toda su identidad está construida alrededor de ser proveedor. Cuando eso se acaba, no saben quiénes son. Y la cultura no les permite hablar de eso, mostrar vulnerabilidad.

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¿Qué pasó con la familia de Claudia después de que su madre murió?

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Tardaron años en hablar de ello. Pero cuando finalmente lo hicieron, su hijo Juan Pablo—que también estaba suicida—encontró algo importante: saber que no estaba solo, que su dolor tenía un nombre, que había una razón.

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¿Cómo cambió eso las cosas?

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Cambió todo. Juan Pablo dejó de querer morir. Empezó a buscar propósitos. Y Claudia se convirtió en alguien que habla abiertamente de esto, que rompe el silencio que mata.

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¿Qué espera que haga la sociedad?

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Que se pregunte: ¿qué estoy haciendo yo para que la gente quiera vivir? No es una pregunta para expertos. Es para todos.

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