Cada verano, el mar devuelve a las costas lo que el tiempo y el cambio han ido transformando en sus profundidades. Este agosto, las playas del norte de España reciben la visita cada vez más frecuente de la carabela portuguesa —no una medusa, sino una colonia de seres que actúan como uno solo— cuya presencia ha cerrado zonas de baño, picado a más de cien personas en un solo día y obligado a los bañistas a reaprender los límites que el océano siempre ha guardado. Lo que los científicos estudian ahora es si este fenómeno es una señal de cambios más profundos en la distribución de las especies mar
Las carabelas portuguesas no son medusas: qué son realmente estos organismos marinos
Más de 100 personas sufrieron picaduras de carabelas portuguesas en una playa de Guipúzcoa, afectando la seguridad de bañistas y obligando al cierre de playas.