En 2025, el Valle del Cauca consolidó un ciclo de crecimiento empresarial que va más allá de los balances contables: sus quinientas empresas más grandes encontraron en la inteligencia artificial no una amenaza, sino un espejo que amplifica lo humano. Desde Cali hasta los ingenios azucareros, la región ensaya una pregunta que toda economía emergente deberá responder tarde o temprano: ¿cómo se adopta el futuro sin abandonar la propia identidad?