Cada ojo es distinto y cada técnica tiene su lugar
Millones de personas dependen de correcciones ópticas sin saber que la medicina moderna ofrece alternativas precisas y seguras. La cirugía refractiva no es una promesa universal, sino un camino personalizado que exige conocer el ojo propio antes de transformarlo. El Dr. Alfredo Castillo, con más de tres décadas de experiencia en oftalmología, recuerda que la libertad visual es posible para muchos, pero que la sabiduría comienza por hacerse las preguntas correctas.
- La duda más extendida —si duele— tiene una respuesta clara: la anestesia tópica convierte el procedimiento en una experiencia prácticamente indolora, aunque la PRK puede generar molestias leves en las primeras horas.
- No todos son candidatos: el grosor corneal, la estabilidad de la graduación y la salud ocular determinan qué técnica —o si alguna— es viable para cada persona.
- Las lentes intraoculares fáquicas han roto una barrera histórica, permitiendo corregir graduaciones muy altas en pacientes cuya córnea no tolera el láser.
- La recuperación varía según la técnica: LASIK devuelve visión funcional en 24-48 horas, mientras que la PRK exige algunos días más de paciencia.
- El resultado es estable, pero el ojo sigue envejeciendo: la presbicia puede aparecer con los años, y las expectativas realistas son tan importantes como la técnica elegida.
Millones de personas se preguntan si existe una salida a la dependencia de gafas y lentillas. La cirugía refractiva promete exactamente eso, pero el Dr. Alfredo Castillo, jefe de Oftalmología de Olympia Quirónsalud y formado en Harvard Medical School, advierte que la respuesta no es igual para todos. Antes de cualquier intervención, se realiza un estudio completo del ojo: grosor corneal, estabilidad de la graduación durante al menos un año, calidad lagrimal y posibles patologías. Según el resultado, el paciente puede ser candidato a cirugía láser —LASIK, PRK o SMILE— o a lentes intraoculares fáquicas, que se implantan sin eliminar el cristalino y permiten corregir miopías muy elevadas.
La pregunta que más angustia genera tiene una respuesta tranquilizadora: la cirugía es prácticamente indolora gracias a la anestesia tópica en gotas. La PRK puede provocar algo de lagrimeo y molestias en las primeras horas, pero los síntomas remiten rápido. Con LASIK, la mayoría de pacientes recupera visión funcional en 24-48 horas; las lentes fáquicas ofrecen una recuperación aún más inmediata.
Castillo insiste en que el objetivo no es solo eliminar las gafas, sino lograr una calidad visual adaptada a la vida real de cada persona: su trabajo, sus deportes, sus horas frente a pantallas. Los resultados son estables a largo plazo, pero el ojo sigue envejeciendo. La presbicia puede aparecer con los años, no como fracaso de la técnica, sino como parte natural del envejecimiento. Por eso, expectativas realistas y una conversación honesta con el especialista son tan esenciales como la precisión del láser.
Millones de personas viven detrás de cristales cada día, y muchas se preguntan si existe una salida. La cirugía refractiva promete exactamente eso: la posibilidad de despertar sin gafas, de nadar sin lentillas, de vivir sin depender de correcciones ópticas. Pero antes de tomar esa decisión, surgen preguntas concretas y a menudo angustiantes. ¿Duele? ¿Quién puede hacerlo? ¿Qué pasa si tengo mucha graduación? El Dr. Alfredo Castillo, jefe de Servicio de Oftalmología de Olympia Quirónsalud, lleva más de treinta años respondiendo estas dudas. Ha estudiado en Harvard Medical School y ha visto cómo la oftalmología ha transformado sus técnicas de manera casi irreconocible en las últimas décadas. Hoy, dice, disponemos de procedimientos precisos, seguros y adaptados a cada ojo individual.
No todos pueden operarse, aunque la mayoría de personas con miopía, hipermetropía o astigmatismo encuentren alguna técnica que funcione para ellas. Antes de cualquier intervención, los oftalmólogos realizan un estudio completo: miden el grosor de la córnea, verifican que la graduación sea estable durante al menos un año, evalúan la calidad lagrimal, consideran la edad y el estilo de vida del paciente. Descartan patologías corneales, ojo seco severo u otras enfermedades oculares que podrían comprometer el resultado. El punto clave es que no existe una única solución. Algunos pacientes son candidatos para cirugía láser corneal —LASIK, PRK o SMILE—. Otros se benefician más de lentes intraoculares fáquicas. Algunos requieren técnicas combinadas y personalizadas. Castillo subraya que cada ojo es distinto y cada técnica tiene su lugar.
La pregunta que más miedo genera es también la más sencilla de responder: no duele. La cirugía refractiva se realiza con anestesia tópica mediante gotas y el procedimiento apenas dura minutos por ojo. Prácticamente todas las técnicas son indoloras, con una excepción: la PRK puede provocar molestias y lagrimeo durante las primeras horas después de la intervención. Lo que sí puede ocurrir es una sensación de arenilla, lagrimeo o sensibilidad a la luz, especialmente con técnicas superficiales. Estos síntomas remiten en pocas horas. Muchos pacientes experimentan una mejoría visual casi inmediata.
La velocidad de recuperación depende de la técnica elegida y de las características individuales del ojo. Con LASIK, la mayoría de pacientes recuperan una visión funcional en veinticuatro a cuarenta y ocho horas. La PRK requiere algunos días más. Las lentes fáquicas ofrecen una recuperación especialmente rápida. Olympia Quirónsalud, como uno de los pocos centros que realiza la intervención en ambos ojos el mismo día, permite que muchos pacientes noten una mejoría de la nitidez visual prácticamente inmediata. Pero Castillo insiste en algo importante: el objetivo no es solo dejar de usar gafas. Es conseguir una buena calidad visual adaptada a las necesidades reales de cada persona. Por eso, antes de operar, se analiza el tipo de trabajo del paciente, sus hábitos deportivos, cuántas horas pasa frente a pantallas.
Tener una graduación alta ya no es un obstáculo insalvable. Los avances en lentes intraoculares fáquicas han abierto puertas que hace años estaban cerradas. Estas lentes se implantan sin necesidad de eliminar el cristalino natural, permitiendo corregir miopías muy elevadas o casos donde la córnea no es apta para láser. La técnica es cada vez más frecuente entre pacientes jóvenes que buscan independencia de correcciones ópticas. Castillo explica que en determinados casos, estos implantes logran una excelente calidad visual incluso con graduaciones que antes parecían imposibles de tratar.
Los resultados tienden a ser estables a largo plazo, pero aquí viene una verdad incómoda: el ojo sigue envejeciendo. La cirugía corrige el defecto refractivo que existe en ese momento específico. Después, cambios naturales asociados a la edad pueden aparecer, como la presbicia o vista cansada. No es un fracaso de la técnica. Es simplemente que los ojos envejecen como el resto del cuerpo. Por eso, una valoración individualizada y expectativas realistas son fundamentales antes de cualquier intervención. La cirugía refractiva moderna es cada vez más personalizada, más precisa, más segura. Pero sigue siendo cirugía, y sigue siendo una decisión que requiere información clara y una conversación honesta con el especialista.
Notable Quotes
La cirugía refractiva ha evolucionado enormemente en las últimas décadas y hoy disponemos de técnicas muy precisas, seguras y personalizadas para corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo— Dr. Alfredo Castillo, jefe de Servicio de Oftalmología de Olympia Quirónsalud
El objetivo no es solo dejar de depender de las gafas, sino conseguir una buena calidad visual adaptada a las necesidades de cada persona— Dr. Alfredo Castillo
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué algunos pacientes no pueden operarse si la tecnología es tan avanzada?
Porque el ojo no es solo un órgano óptico. Es un sistema complejo. Si la córnea es demasiado delgada, si la graduación no es estable, si hay enfermedad ocular de fondo, la cirugía puede hacer más daño que bien. El estudio previo existe precisamente para proteger al paciente.
Entonces, ¿la estabilidad de la graduación es lo más importante?
Es uno de los factores clave. Si alguien sigue cambiando de graduación cada seis meses, operarlo ahora significa que dentro de un año podría necesitar otra intervención. Por eso se espera al menos un año de estabilidad.
¿Y la gente realmente recupera visión en veinticuatro horas con LASIK?
Muchos sí. No todos. Depende del ojo, de la técnica exacta, de cómo responda cada córnea. Pero sí, la recuperación es notablemente rápida comparada con cirugías tradicionales.
¿Qué pasa con alguien que tiene una miopía muy severa? ¿Antes estaba condenado a las gafas?
Básicamente sí. Las lentes intraoculares fáquicas cambiaron eso. Ahora podemos implantar una lente sin tocar el cristalino natural. Es como poner una gafa dentro del ojo.
¿Y eso es permanente?
La corrección sí. Pero el ojo envejece. A los sesenta años, aunque la cirugía haya sido perfecta, probablemente necesitarás gafas de lectura. Es envejecimiento normal, no un fallo de la cirugía.
¿Entonces nadie debería esperar una solución definitiva?
Exacto. La cirugía corrige lo que existe hoy. Pero el cuerpo cambia. Tener expectativas realistas es lo que separa a los pacientes satisfechos de los decepcionados.