Rodney Brooks, quien pasó cuatro décadas llevando robots del laboratorio a millones de hogares, ofrece un recordatorio incómodo para el ecosistema startup de 2026: la tecnología profunda no escala en años, sino en décadas. Su marco de cuatro fases —investigación, prototipo, producto comercial y despliegue masivo— no es pesimismo, sino la geometría real del tiempo que separa un demo viral de una industria transformada. En un momento en que los humanoides y la IA prometen revoluciones inminentes, Brooks invita a los fundadores a medir su ambición no en rondas de financiación, sino en la pacienci