En el umbral de un cambio de gobierno, Colombia enfrenta una de sus tensiones más reveladoras: la batalla por quién presidirá el Senado el 20 de julio no es solo una disputa de cargos, sino una prueba de si el poder saliente puede moldear las instituciones que heredará su sucesor. El ministro designado Rodrigo Lara acusa al presidente Gustavo Petro de ordenar a su bancada respaldar al candidato opositor Honorio Henríquez, una maniobra que, de confirmarse, demostraría que la influencia política no termina con el mandato. En la historia de las democracias jóvenes, estos momentos de transición re